No es lógico

Se escucha, se lee, se ve. Se aprende lo que se escucha, lo que se lee, lo que se ve. Se memoriza y se cree. La persona crece recibiendo información, información que en ocasiones, no cuestiona. Incluso una experiencia puede arrojar un resultado cuya lógica cuente que ocurrió por un motivo, un motivo que pudiese ser aparente (ser «lógico») pero cuya verdadera razón, responda a algo diferente, algo que la lógica ignore. 

Habría que replantearse entonces la lógica, esta ciencia tan importante, y entender que los criterios dan coherencia a cualquier argumento, por lo tanto, conocer esos criterios de fondo significa poseer el requisito inicial para el desarrollo y entendimiento de cualquier otra ciencia. Sin lógica no hay sostén a la teoría, pero sin teoría, la lógica simplemente no existe.  

Desde las primeras etapas de vida, la persona empieza a recolectar datos para su base, y son esos mismos datos, los que le llevaran a deducir hasta poder tomar decisiones o hacer descartes, inclinarse por la mejor opción, y construir un criterio no basado en el conocimiento a ciencia cierta, pero sí en lo que le dice la lógica.

¿Hasta qué punto es determinante el pensamiento crítico y la duda en la vida del ser humano? Pues bien, desconfiar de lo dicho por el otro, de lo supuesto, e investigar si es verdadero o no, amplía el conocimiento, la base de datos de la persona, y posibilita que en el futuro, más que la lógica como respuesta recurrente, se acoja uno del conocimiento, del saber. Entre más se sabe, mejor respuesta, y ciertamente más y mejores herramientas para actuar de la lógica. Cada aprendizaje, posibilita el que se pueda brindar una respuesta que actúe en defensa, y procure el bienestar. Por otro lado, solamente desconfiar, sin buscar la recolección de otros datos que corroboren o nieguen, solamente asegura perecer en la ignorancia.

Para que la lógica tenga sentido, debe existir conocimiento previo. No se salta al vacío si no se quiere morir, se sabe que hacerlo posiblemente tenga una fatal consecuencia, los huesos se rompen, el cuerpo se quiebra, los órganos se perforan, etcétera, pero, ¿Y si una persona jamás salió de la misma habitación?, si jamás se cayó, no presenció una gran altura, no conoce de los huesos y su fragilidad, no escuchó que se rompen, no se cayó de la bicicleta, de un banco o de la cama, y en general, ignora la consecuencia, ¿Cómo construye su criterio sin una experiencia?, ¿Cómo es lógico para alguien que no tiene nada similar en su base de datos?

De forma intuitiva el ser humano cree sentir el tiempo, percibir el tiempo. Según su experiencia, este abandona a su ritmo el pasado, va hacia adelante, y al transcurrir, él podrá recordar lo que ya pasó, lo de hace tiempo, más no se recordará el futuro, pues no llegó todavía.

Ahora bien, lo que está más cerca de la verdad y la ciencia, es que la intuición humana se divorció del espacio y el tiempo. La física moderna rompe con lo que se intuye, cambia el carácter del espacio, cambia el carácter del tiempo, estos que el sentido común no alcanza a comprender, que no son absolutos, que son individuales, personales, relativos, y un espaciotiempo que, según la Relatividad General, sí es absoluto. Una locura maravillosa me parece a mí, y aún así no me sorprende más que el resto del universo, desde lo cotidiano, hasta la posibilidad de lo inimaginado. 

Dicen que para volarle la cabeza a un físico, basta con preguntarle ¿Qué es el tiempo? pues no tendrá una sola respuesta que lo abarque todo, a pesar de que él sabe qué es el tiempo, o al menos puede explicarlo desde distintos puntos. Si se le pregunta a un relojero ¿Qué es el tiempo? en muchos casos va a parafrasear, tendrá una idea, la concepción humana, más le seguirá resultando difícil. Se sabe superfluamente, se tiene la experiencia, pero, es más complejo. Así sucede a diario con todas las cosas que se dan por hecho, que se asumen. 

Es posible obtener una experiencia mejor o al menos más entretenida de la vida, que para algunos resulta aburrida, si se busca todo. Los ejemplos me gustan, pondré uno. Se sabe cómo luce una flor, se identifica una flor al verla, pero ¿Qué es una flor?, seguramente se responderá «es una parte de la planta, es alguito de colores, es suave, se va abriendo, madura y luego marchita…» demás, ¿Cierto?, pero ¿Qué es una flor? Ni idea. Con lupa o microscopio la flor es otra cosa, en un vivero también, para un artista, para la florista. En fin. 

Unos dicen «pasa el tiempo», otros cuestionan, ¿Hacia dónde pasa? La duda no es necesaria, sino vital. Para profundizar, debe dudarse de aquella cosa. 

Ninguna ley de la física muestra el avance hacia el futuro, y no existe ley de la física que impida que el tiempo vaya hacia atrás. Hacia adelante o atrás en el tiempo, para la física es igual, así la experiencia humana y su lógica cuente algo distinto. El tiempo no marcha impasible. Algo que tienen en común el tiempo, el espacio y la lógica es que son relativos.

Un buen punto en todo esto, es que lo lógico no será lo mismo en una persona u otra, pues ambas tienen información y experiencias distintas. Decir a otra persona «¡Eso es lógico!» lejos de evidenciar conocimiento, demuestra ignorancia.  No se puede saber exactamente la concepción que otro tiene sobre algo, por lo tanto, tampoco se podría conocer si el otro tendrá la misma reacción, respuesta, idea o solución. 

La lógica es personal, responde ante algo según lo que conoce, ata un par de cabos y puede entonces deducir, sin embargo, ¿Qué pasa cuando todo lo que se conoce es erróneo o del todo el conocimiento es nulo?, la lógica va a ciegas, se puede equivocar, y lo hace. 

Los nuevos comienzos

La historia de hoy es en realidad sobre el recuerdo. Recordar debe dejar faltando un poquito de presente, y esas son las ganas de vivir; el nuevo comienzo no borra ni anula el recuerdo, sobre todo cuando este es hermoso, y recordar, de ninguna manera podría restar importancia este segundito. 

Me gusta tener claridad de lo que ha pasado antes, de la raíz, el antecedente, el ayer, y es que aunque no tengo buena memoria (quien me conoce lo sabe), yo puedo experimentar de gran manera el recuerdo, sus sensaciones, olores, y todo lo que tenga que ver con el bien y el amor. Puedo recordar la piel, puedo recordar el gesto.

Si la memoria fuese mala todo el tiempo, quizás no habría motivo para dar espacio al bien que aun no se ha hecho, es decir, ser honesto en una sociedad que no lo es, ser aficionado al equipo que no gana nunca, prestarle dinero a un amigo en banca rota, ver por el desnutrido, ¡Si el que sufre es otro!, ¿Por qué?, ¿Por qué amar a un ser humano que está muriendo, o al vecino soberbio que se la vive criticando?, ¿Cómo se puede ser honesto en un mundo deshonesto?

Recordando que ahí en lo imperfecto, en el aparente mal, también estaba el bien. Quizás el recuerdo no es ideal y prolijo, pero pudo alguna parte de la historia, sumar franqueza y valor a la persona. 

El sitio en el que vivimos no está roto, o al menos no del todo. Yo he visto lo roto, he sentido el corazón roto (se me ocurren varias situaciones trágicas por mencionar, no será en esta oportunidad), y me ha consolado el bien. Recordar el bien da esperanza para vivirlo de nuevo, y aún en un mal momento, en la peor pasada, hubo bien, alguien, una mano, un hombro, una flor, algo. Si te pones a pensar, seguro que en cada mala situación, sucedió algo extraordinario, algo del bien. 

Si de personas se trata, están aquellos, los persistentes, los valientes, los generosos, y están aquellas, las arrebatadas, las tiernas, las pacientes. Dejan de importarme los necios, cobardes, o crueles, los desagradecidos y la penuria, cuando recuerdo que existe el amor, y que sin importar cuánto vaya a durar la vida para mí, yo ya he visto el bien a los ojos, me ha secado las mejillas, he comido junto a mis amigos, he perdonado y he sentido la piedad, el calor, y después del dolor, todavía he querido vivir.

No se está siempre bien, pero el bien llega, llega disfrazado, llega de sorpresa, llega de puntitas mientras las luces están apagadas. Está ahí cuando se da tiempo a lo importante, a lo esencial. Dar tiempo a lo importante regala paz. Tiempo al tiempo me muestra siempre que funciona, y que solo la paciencia infinita da resultados inmediatos. De cualquier forma, para bien o para mal, siempre se encuentran justificaciones para el proceder de uno. El tiempo lo cura todo, lo firmo, y luego de él, se recuerda el bien.

Por esta razón, ahora ando sacando videos para luchar contra el olvido.

Me voy del mal, me gusta el bien

Si de un sitio solo obtengo el mal, y me falta el bien, y paso recordando el bien que ya no tengo, y me descubro insegura, me pesa mi amor que no me basta porque está nervioso, la contención del bien se hace extrañar, y tengo miedo de acostumbrarme al mal, entonces me tengo que ir. No hay mal que me sepa rico, por más que prometa buenas intenciones.

El bien me gusta, y no hay ni una cosa del mal que yo disfrute.

Yo ya conocí el bien, lo conocí desde chica, y en el camino fui siempre yendo de su mano, yendo por el bien. No solo me gusta recibir el bien, sino serlo, ser el bien para otros que yo quiero recibir. Me gusta contar sobre él y sobre el amor, que van juntos. Se ocupa el bien del amor y el amor del bien. Se preocupa, se entrega. El bien te alimenta antes que a su propia boca, te limpia las rodillas y te abriga. El bien quiere tu salud, que llegues a salvo, que tengas una casa, que estudies, que crezcas, que ames y que te amen.

El engaño, el arrepentimiento, la mediocridad, la frialdad, el pretexto, todas esas son cosas del mal, nadie las merece, sobre todo el bien. El mal es más fácil de encontrar, y entre sus trampas quiere que pienses que quitas la libertad, pero lo cierto es que tú eres libertad, tu compañía es libertad, tus brazos son amorosos, eres un regalo precioso, suave y agradable.

El mal solo es aceptado por quien no conoce de las glorias del bien, la calidez y la ternura del bien.  

El bien es generoso, te besa apasionadamente, te da la mano para girar, para cruzar, y si se va a China, te lleva consigo, y a cualquier lugar que tu camino se dirija, el bien te sigue acompañando, ya que así es él. Es una verdad.

El mal se disfraza de bien, a veces, y uno lo sabe. Se va el bien, y te queda faltando un poquito, pero se va el mal, y te sientes en un abismo, vacío, carente.

El bien es abundante, no escatima al dar, no se descubre de una parte por cubrir la otra, no se cae, es seguro, no le teme al mañana, no busca algo mejor, no teme de ti. Es de una sola pieza.

No le suplicas al mal para que sea bueno mientras tiras de su ropa y se la estiras y le cansas, no puede, pero al bien en cambio no le tienes que pedir que por favor sea bueno, porque sencillamente lo es.  

Del mal yo no me acuerdo, del mal yo me olvido y corro a los brazos del bien.

Por poco dejo pasar las diminutas felicidades

Ya antes he escrito sobre las pequeñas felicidades, hoy lo hago ya que los cambios son incómodos y el futuro es incierto. Así como felicidades, también hay verdades incómodas. Querer mucho no es ni vecino de querer intensamente, y son escasos los vínculos de permanencia voluntaria. Podría escribir también de las cosas que pasan con el tiempo.

Con la felicidad yo no me pongo exquisita, pero hay cosas que sí sé, como que no es la misma belleza para todos, ni la misma felicidad para todos.

Diminuta felicidad y belleza es por ejemplo, cuando pienso que tú ríes, quizás para ti es el mar, tu nuevo hogar, sable, florete, y espada. No lo sé, de los otros no conozco mucho, solo que estamos vivos y con posibilidades ilimitadas de agradables momentos. Pido los míos en silenciosas cafeterías. 

Si no está en tu plan tener una vida muy especial, está bien encontrar la felicidad en los sencillos momentos; me doy prisa en trabajar para salir a vivir, si no se atrasan mis tareas, me hago un favor. 

Mi día depende de mí. El sol a veces se alarga, y el aire de la noche es maravilloso; me gusta hacer café con el corazón tranquilo es garantía de que estará rico.

Hay veces que necesito estar sola. No es una felicidad diminuta.

¿Cuál es tu felicidad después del trabajo? Toma tiempo para no hacer nada. 

Los días de lluvia me apetece recordar, he amado y he sido amada. Esa es felicidad grande. Recordar el amor me calma, siempre hay más de aquello. Pensar el amor alivia mi estrés. 

Un tiempo de comer en armonía es pura felicidad. 

El sonido de la lluvia tapa el sonido de la música. Me gustan las mañanas de lluvia, pero más las noches, ¿Será por estar en una cálida casa, verdad? No existe una felicidad regalada, pero las noches de lluvia son una excepción. 

Es cierto que la felicidad comienza desde unos sitios insospechados, desde la flor, la mariposa, unas manos morenitas, una risa, un favor. La felicidad en el amor que se recibe, en los correos electrónicos del viejo amor, en los buenos días de los nuevos amores, que rico ese momento en que la felicidad vino y se queda por unos minutos o unas cuantas horas.

Los buenos vínculos hacen que ambas partes maduren, y con suerte, en apenas poco tiempo se puede vivir cantidad de felicidades pequeñas. Por suerte son pequeñas, y no necesitan años.

Cada persona tiene una comida que la consuela, ¿Hay alguna comida que sea un descanso para ti?

Lo cotidiano es cómodo pero no siempre divertido. Me gusta a veces trabajar afuera en vez del escritorio, para regalarme una experiencia. 

Mi felicidad se esconde en diferentes esquinas, y yo la encuentro, como si jugamos al escondite.  

Ciencia en todo y para todos

Está lloviendo desde la madrugada, y es alentador, aunque para algunos estropee el día y los planes, desde otra perspectiva hace un poco más acogedora la estancia, sobre todo si se prepara una merienda bonita, se ordena la casa, todo en su lugar, los platos blancos con los blancos, los cuchillos viendo para el mismo lado, sacudir el polvo, verificar el crecimiento del pequeño manzano (que no es evidente cabe mencionar), y a pensar.

Pensar en que menos mal se puede gustar de tantas cosas como cosas existen, que es posible ser bueno en muchas de ellas, y las otras quizás solo entenderlas por puro placer, y es que en ese momento de reconocer la ignorancia sobre algo, y pretender conseguir el entendimiento, ya se encuentra la ciencia. Esta, habita en lo más fundamental, lo elemental y lo básico. 

Hay quienes consideran que, para interesarse activamente en la ciencia, plantearse cuestionamientos científicos y ser crítico, es necesario ir a la universidad y aprenderlo, pero no, de hecho, aquello surge en realidad de la capacidad lógica básica de la persona. En general, cualquiera con inquietudes pudiese convertirse por sus propios medios en experto de cualquier tema, y más allá de eso, especialmente hablando de ciencia, puede el ser humano aplicarla a su día a día.

La ciencia no solo existe de forma compleja, sino que se encuentra accesible y detallada incluso en sus hechos más extraordinarios y complejos. El entusiasmo por los descubrimientos científicos se alimenta al descubrir en términos sencillos aquello que podría ser de difícil entender. Desde este sitio hay algunos hechos que debieran promoverse para el beneficio de todos, como que a cualquier persona le puede interesar de forma empírica aprender y profundizar sobre un tema sin importar cual, e incluso llegar a dominarlo con buenas bases.

Existe un mundo natural, físico, cuyo comportamiento es predecible, y resulta inquietante el saber que el ser humano tiene la capacidad de comprenderlo, cada día mejor, cada día más cerca. Aunque sus líneas incluso en la ciencia se muestren borrosas, la verdad existe, y cada mente debería o podría utilizase para buscarla.

Una mujer puede dar a luz varias vidas en un mismo parto, las mariposas fortalecen sus alas para volar al salir del capullo, bajo la tierra miles de especies forman sus hogares, el ser humano construye naves para ir al espacio y hay un verbo cuyo único uso es bajar de ellas y pisar la luna. El planeta tierra se encuentra en un sistema solar que forma parte de una galaxia, una de miles de millones de galaxias. Casi todo es relativo, y todo alrededor de algo y de alguien, es ciencia.

Ha guiado el desarrollo de la humanidad, fue capaz de sacar al planeta Tierra del centro del universo en donde se le ubicaba, y de presentar una realidad en la que quienes le habitan no son tan especiales sino un animal más producto de la evolución. Es un fin en sí mismo.

Durante cientos de miles de años se continúa haciendo ciencia simplemente para saber, por la intriga y las ganas de averiguar su origen y final, y si no, basta con ver alrededor. Los beneficios de la ciencia en la cotidianidad son incontables, y van desde eliminar ideas innecesarias para entender de dónde viene todo, ser un blanco difícil para las mentiras, falsedades, supersticiones, ser críticos, escépticos, hasta protegerse del engaño y el fraude. Quizás no se alcanza libertad absoluta, pero sí más de ella.

La persona tiende a ir tras algo confiable y absoluto, que guíe su vida de ser posible, un respaldo que acompañe sus aciertos y equivocaciones. Esto tiene sentido, pues por si solo sobrevivir ya es complicado, pero destacar lo es aún más. Hacia afuera ser feliz según las imposiciones sociales parece impagable, y una vez pagado, insostenible. Si a lo anterior se le suma lo complejo del sentido de la vida para quienes consideren que existe tal cosa, la situación empeora, pero esperen, que aquello es también relativo, que la felicidad también está en una taza de café en calma y una plática científica.

En aquella búsqueda ha parecido alentador involucrar diversas creencias místicas y espirituales, por ejemplo, los distintos dioses resultaron respuesta por siglos para explicar lo inexplicable en tanto al origen del universo, sin embargo, hoy se sabe que lo más probable es que el mismo surgiese del Big Bang. No así, conforme la ciencia logra explicar cada vez más cosas, se acerca el momento en que aquellas ideas dejan de ser respuestas válidas, es decir, en el pasado, antes de que se entendiera la ciencia, tenía algo de sentido pensar que dios creó el universo planeta por planeta, pero ahora la ciencia proporciona explicaciones más convincentes. Pudiesen algunos estarse sosteniendo de la vara equivocada.

Es necesario entonces preguntarse si es la ciencia realmente confiable, si es absoluta. La respuesta es que no, porque incluso la ciencia no posee aún todas las respuestas. Lo que es un hecho, es que se persiste en lograr entender la teoría de todas las cosas, y unificar de manera coherente las maravillosas fuerzas que gobiernan el universo.   

Volviendo al principio, el ser humano habita un mundo natural, las cosas son como son y de acuerdo a su naturaleza se comportan de formas específicas.  El método científico permite al ser humano recolectar datos hacia el entendimiento objetivo de esta realidad, tal cual es, y a su vez posibilita predecir lo que sucederá dentro del marco de condiciones específicas también.

Todas aquellas cosas que vale la pena conocer, deberían estudiarse científicamente; lo demostrable debería tener la palabra final en todo, sin embargo, es un hecho que no es fácil. Los pasos definidos para el uso correcto del método científico, inmergen a la persona al tema desde las preguntas más fundamentales, hasta el desarrollo de una teoría que, hasta ese momento, no existe, y no es posible saber cuándo se ha alcanzado la verdad absoluta, pues la vida útil del descubrimiento y el conocimiento hoy, es breve, pues avanza constantemente. Lo cierto es que la ciencia ha resultado exitosa por siglos, y que algunos de sus límites constantemente logran subsanarse.

Lo conveniente de abrirse a la ciencia, es todo, y convierte en algo seguro el abrirse a conocimientos, ideas y personas, pues todo lo desconocido deja de ser una verdad inmediata al descubrirse, y pasa a ser objeto de crítica, de duda y de estudio, y entonces quizás sí se convierte en una guía de vida.

Número de protesta

Reconstruir la autoridad creativa de la vida, ¿Se pide libertad o confianza?, ¿Cómo se vive con ligereza sin ser superficial?

Constantemente me hago preguntas, me gusta este universo que es extraño y maravilloso, la naturaleza de sus teorías científicas, si tuvo principio, si tendrá final, el espacio-tiempo y la luz. La moda partiendo del cuerpo y no del vestido, la belleza, el arte, la estética, la música. Me conmueve el ser humano buscando insaciablemente algo que acompañe su ser y su razón. Un motivo.   

La verdad detrás de cada cosa pudiese ser tan profunda que quizás un poco de superficialidad venga bien a los días, superficialidad en el sentido de tomar las cosas como vienen, reaccionar instintivamente, y poder recibir lo bueno y lo malo indistintamente, con humor de forma auténtica, o burlarlo. 

No sé si la mayoría siempre ve las cosas con remordimiento o seriedad, aunque veo tanta infelicidad allá afuera y alrededor que al menos eso parece. Por esto quizás mejor se acude a la ligereza. La ligereza para mí es cuando se está tan inmerso y empapado en algo que puede ser llevado alto, sin depender de que la consecuencia sea positiva, sino solo ser.  

Lo que salió mal es algo, no todo, la vida por lo general no acabó, ¿Y si acaba por mi impulso y decisión? Pues eso, acaba, y pasa a ser simple como la muerte. No había más días, aunque planearlos pudo ser el sentido o parte de lo mejor de la vida. Para mí todos los problemas son lo mismo, los quiero resolver igual, para todos llamo, y luego de cualquiera, yo sigo. Todo aquí gira, comienza de nuevo, si no comienza, es que fue el final, y con suerte al menos uno se habrá divertido.  

No me molesta que sea temporal, me estimula para crear.

Desde que tengo uso de razón he vivido constantemente entre la ofensa y lo que para mí es el arte sofisticado de vivir, una búsqueda y pasión aparentemente injustificada, pero respuesta a algo más grande. Mi trabajo e ir contra la corriente, que soy testaruda cuando se trata de mis ideas, llevarlas a cabo, cometer mis propios errores en vez de escuchar a los que me dicen que estoy totalmente equivocada.  

No puede valer la pena suprimir el pensamiento para evitar un golpe fuerte, ni amar solo pensando en la belleza física o el placer, ¿Por qué habría que repetir las mismas palabras de otros, seguir sus pasos, cumplir sus deseos?

No he querido atravesar mi tiempo aquí prácticamente dentro de una lápida con fecha, y saber que ahí termina todo, sino que hasta el momento decidí mostrar lo que yo pienso y lo que soy capaz de hacer. No creo que mi actitud jamás raye en lo vulgar, sino en la vida. 

¿Quién no quisiera que sus ideas den en el blanco?, si aquello es el triunfo.

Me resulta como un mundo maravilla, «Planeta Maravilla Tierra», de verdad me estoy divirtiendo. 

He fracasado, todos fracasamos, el que diga que no fracasa se considera perfecto, y nuestra humanidad es errante, el más inteligente sigue teniendo inteligencia limitada, y la existencia más grande todavía es pequeña si se compara con el entorno. Todos somos reemplazables, pero insisto, es como un mundo maravilla, y hay que divertirse. 

Se siguen habitualmente las reglas de alguien, con temor se decide vivir bajo las reglas de Dios, para salvarse y ganar su amor, y también las reglas del estado para alcanzar estabilidad y no pasar vergüenzas. Parece gustar eso de no pensar y más bien acatar, sin cuestionarse, sin saber. Yo no creo en muchas cosas, pero creo en la vida como sagrada, en la humanidad y sus posibilidades infinitas de sentir, y también en la verdad, las verdades, la ciencia y la matemática, las respuestas y los cálculos.  

Se pierde a veces la oportunidad de la estabilidad, pero se añade el sueño, y yo añado el sueño.  

El sueño es el único momento cuando puedes estar libre con tu fantasía y tus pensamientos.  Soñar no cuesta, y no se es avaro con los sueños.  

Los sueños deben ser grandiosos, si se es un buen soñador, que construye sueños de calidad, pues sin calidad, un sueño es una pesadilla. Una visión amplia de lo que ocurre alrededor ayuda.

¿Por qué se le arrebataría los sueños a las personas? 

Si los sueños son lejanos, no se tiene nada aún, es una suerte poder intentarlos sin que exista nada que perder. A veces la idea está frente a todo el mundo.

Hay cosas que no puedo decirle a nadie, porque la gente no solo critica una opinión, sino las otras vidas, y la lengua puede ser bastante cruel. En esos casos, solo me tengo a mí misma como referencia, pero estoy bien con ello. 

Dirán, ¿Cómo publicaría alguien algo así? Pero yo siempre tomé decisiones difíciles. Jamás he tratado de convencerme, estoy convencida de destrozar el esquema.  

Con imágenes fuertes se logra que la gente piense, y se entienden las cosas incluso antes de articularlas. Ese es un gran poder. Sé que el trabajo que estoy haciendo es un trabajo para el futuro.   

Mientras mi padre viva quisiera hacerle preguntas, no sé si son muchas, pero sí conocerlo, conocerlo mejor. Uno debería conocer a sus padres.  

Papá sabe tantas cosas, guía cantidades enormes de trabajadores y lo hace desde el trato más gentil, y entonces seguramente conoce grandes historias, y cada una de ellas tiene su regalo para el conocimiento del pueblo. Ha sido una luz, sobre todo en mis primeros 21 años de vida. Una infancia feliz. De niña me compraban vestidos tan lindos, de corte limpio, sofisticados. Jamás una familia con dinero, pero padres amorosos y trabajadores con gran gusto. Papá me daba la mano y yo giraba y giraba.  

Lo mejor de los buenos recuerdos es que nadie puede quitarlos de su lugar, y amarlos no implica aspirar volver a ellos. El crecimiento y las nuevas ganas, aspirar a un poder que perdure, aunque eso rara vez forma parte del flujo natural de los acontecimientos. 

Una presencia profunda, una verdad. Endulzamos las cosas, decimos que no había presupuesto extra cuando en realidad no se contó nunca con presupuesto alguno. Él me decía la verdad, que tanto me gusta ahora. 

¿Cómo no me iban a gustar tanto las flores? Eran lo que tenía.  

Ahora filmo todo. Es mi manera de recordar. Las flores, la belleza, las personas.

Las personas buenas, cada una puede llevarme a un mundo nuevo, he ido ya a cien mundos distintos a través de puntos de vista.

Nunca me lo explicaste.  

Nunca te lo expliqué porque era simple.

Cuestionamientos morales

Sugiero elegir lo que dicta la razón y no el sentimiento, morir en manos de la curiosidad, compartir opiniones exponiéndose a la confrontación y la posibilidad de estar equivocados, y sobre todo buscar la verdad, el dato correcto, la explicación, el motivo, la respuesta, su ciencia, la ciencia de todo, y la información convirtiéndose en conocimiento.

El abandono del sentimentalismo como persona en jefe podría ser lo que te permita cortar amistades de años si es que llegas a entender que carecen de respeto o buenas intenciones, dejar de ser utilizado por los otros para fines egoístas, y así también, quedarte en un lugar por interés y beneficios por el tiempo necesario. Ser capaz de entender que no todo lo que te apetece será bueno, y abstenerte de ello.

Las decisiones bajo el uso de facultades humanas como la capacidad de análisis y el cálculo, abren un mundo de posibilidades mejores que caer. Pienso en este ejemplo, supongamos que tengo dinero para apenas un poco de gasolina y me dan a elegir entre un medidor que marque siempre lleno, o uno que indique su estado real, yo elegiré que este muestre la verdad, pues el autoengaño podría ocasionar que una noche el auto se detenga en una calle sola, oscura y peligrosa por haberme confiado en aquella mentira, en cambio, si mis ingresos suman mil dólares, pero puedo aparentar frente al banco que son dos mil dólares, yo elegiré la segunda, para tener mayor poder frente al banco, teniendo siempre la clara certeza de que el dinero real a utilizar no son dos mil dólares, sino mil. La diferencia está en que uno me ciega e imposibilita ver la realidad, pero el otro es mentira para el resto, y no lo es para mí, sino que yo lo controlo.    

Hace años salí con un hombre que trabajaba hasta dormirse con los zapatos y anteojos puestos, luego de unos meses su anhelo era que fuésemos de viaje juntos. Llevarlo a cabo, aunque pocas, suponía también algunas inversiones y sacrificios para mí, que honestamente no resultaban prioridad, así que decidí no hacerlo en una, dos y tres ocasiones, sin cuestionamientos. No podía tomar tanto tiempo lejos de mis obligaciones laborales y académicas, su destino no era de mi interés, y gastar algo de dinero en otra cosa que mis propios planes no era una opción, así que decliné. Aquella no fue una decisión agradable, ¿El precio? Perder por completo el vínculo.  Aquello me hizo parecer una mujer egoísta, que lo fui, y no me pesó, sin embargo, es un claro ejemplo de cómo una decisión puede significar bastante. Quizás le quería, no lo sé, pero otras cosas tenían mayor peso y factibilidad.

Pongo en la mesa también el sí y el no, aquello que es lo correcto, los juicios, mis propios juicios, y la cantidad de veces que una persona deberá tomar decisiones que serán trascendentales para su presente y futuro. Un error se lo manda cualquiera, pero la forma en que lo maneje podría dejarle en banca rota, sin trabajo, sin pareja u otros bienes que quisiera conservar; resultará en ocasiones la paz, la opción correcta, y en otras, un sinfín de lamentaciones. De ahí la importancia de recordar las capacidades que nos son propias.

Frente a mis errores de peso, lo primero que he hecho en el pasado es procurar salvaguardar mi vida, mi cabeza, y si me considero una mujer muerta, acudo a otra cabeza, una cabeza que se encuentre fría y en calidad de tomar acción, pues la culpa a mí se me da, podría acabarme cualquier día, pero ciertamente no cualquier cosa me la provoca. Si cometí suficiente como para acabar conmigo, prefiero acelerarlo, que se sepa ya y poder dormir, que vivir con la posibilidad latente de que reviente, sin embargo, también es cierto que tengo limitaciones para la sinceridad, debo decir.

¿Todas las mentiras y aquello “malo” que se haga se convertirá en cargos y consecuencias para el futuro? Realmente yo no lo creo. No pienso que todo lo malo o bueno que alguien hace se le regrese, sino que aquellos que hacen el bien y el mal recibirán todavía cosas buenas y malas de manera indistinta. Por supuesto lo que sí creo, es que lo que sea, habrá que hacerlo con alevosía y premeditación, en pleno uso de las facultades mentales complejas y maravillosas que posee el ser humano.   

Dando pasos desde los inicios, la elección, la preferencia y la decisión puede encontrarse aún entre conceptos que parecen no tener mayor relación. Entre la impaciencia y la pereza yo me iría por la impaciencia, me parece que está mejor el mantenerse atento para lo que venga y resolver, que la pereza, tan simple e ineficiente, o también, que entre ser olvidadiza o cruel, prefiero olvidar, pues se me da naturalmente y no me trae todavía problemas que no posean solución, en cambio jamás he logrado sentir satisfacción en la crueldad, sino que me parece un acto inútil y de mal sabor.

Entre retirarse del lugar de los hechos, el sitio de los daños y hacer un escándalo para suplicar respeto y amor, aconsejaría a otros aquella opción que no dificulte sujetar la dignidad hasta el último momento, y entre las estrellas y los planetas, yo cuestionaría ¿Para qué? Si debo escoger entre la cirugía plástica y hacer ejercicio existen variables de persona a persona, será conveniente en algunos casos la una o la otra, lo cual da pie a considerar no ir siempre por lo  que la apariencia o la mayoría consideren correcto, sino por lo conveniente, y no creo que estas dos suelan ir de la mano.

Desde la mayor voluntad una persona podría dar sus órganos sanos antes de buscar en el mercado negro un riñón o un corazón, pero si no es compatible, el mercado negro no parecería tan malo para alguien que ama y se rehúsa. Entre ir a la cárcel por buscar un órgano para un ser amado, o no hacerlo y tomar con resignación su muerte, seguro que hay quien prefiere ir a la cárcel y la vida que salvó como una certeza. Entre prisión y ser eternamente prófuga de la justicia, yo, por ejemplo, me quedo con la segunda, pues huyendo al menos puedo todavía sentarme a disfrutar de un restaurante viendo el atardecer, pero la cárcel parece un lugar insoportable para alguien como yo. 

Entre ser un terrorista y una ladrona, prefiero ser una ladrona, de mentir (poco o mucho pero bien) a hacerlo de forma torpe y no poder jamás resguardar mi bienestar por medio de la mentira yo elegiría la primera, entre matar a mi peor enemigo o matar a un pedófilo, asesino al pedófilo, además de que entre tener enemigos o no tenerlos, yo prefiero no tenerlos. Con respecto a lo anterior, esas elecciones en apariencia absurdas o improbables son mías, y no me es posible tener idea de si los otros se inclinarían al mismo lado, ya que es de esperar que las elecciones de cada uno se rijan por sus propios razonamientos y su propia expectativa, y no por estar arraigados a idea ajenas.

El colocarse en situaciones hipotéticas, aunque lejanas o en este caso para muchos «carentes de moral» podría más allá de ser una actividad loca y perversa para perder el tiempo, representar la apertura y acceso a posibles soluciones previas a problemas cotidianos simples, y así tener una mejor reacción al verles llegar, al igual que tener ordenados gustos, prioridades, límites y deseos, para la ocasión de estar en frente del momento de elegir. 

Voy a extrañarte como un loco

Isaac Newton, uno de los científicos más importantes de todos los tiempos era milenarista, y planteaba que el fin del mundo sucedería en el año 2000, ¿Cómo pensar que algo es absurdo para unos u otros?, desde esa perspectiva se puede invitar a la persona a plantear, y plantear. Imaginar y razonar teorías descabelladas para el resto podría resultar apenas inofensivo. A Newton no se le recuerda por una teoría fallida. 

Yo te echaba de menos, no sabía nada de vos desde unos meses atrás, igual que en aquel famoso crimen, y me preguntaba la manera en que la vida jugaba todo este tiempo con tu existencia y tus planes. Esto es lo que sucede a un nivel muy íntimo al ver caer una teoría en la que había sido puesta un poco de fe; un testimonio de la fragilidad de un ser humano, y su angustia existencial al enfrentarse a un abismo.

Según mis conclusiones, había tanta luz entre nosotros, que perdernos para siempre de manera racional sería un acto ruin. Mi anhelo era mirarte a los ojos y recordar que eras bueno, o no tan malo, generoso, paciente, leal. Sentía en ocasiones que esto era algo difícil para mí, para vos, pero si eso es dificultad, ¿Qué decimos de la vida de un campesino en la edad media?, de cualquier manera, lo cierto es que esto siempre pudo terminar tremendamente mal.

No quiero parecer conservadora, pero al verte venir, te abrí apenas para saludar, y sin darme cuenta te permití recuperarme, te recuperé yo a vos. Por apenas unos instantes sé que quisimos hacerlo, sé que fue mutuo; me supiste a gloria, pero es que la gloria era más bien como ganar algo sin lealtad ni honradez, ganar con los soldados de otros, y recuerdo bien que para Maquiavelo aquello no tiene gracia, al igual que la extraordinaria suerte, y para ese momento, no tenía ya nada que hacer, nada además de olvidar. Hay pasados inolvidables, y caminos irreconstruíbles. 

Entonces sentí pena por vos, y nuevamente, te dejé, aunque la luz de la casa se apagase un poquito. Empecé a lamentarme por lo que te esperaba, te asesiné con cálculo y frialdad una sola vez en mis pensamientos. Me fui tan fácil de nosotros, como si no me importase, pero sí que lo estaba sintiendo; pasó que esto no me había pasado nunca, que solo me pasó con vos.  

Aunque no haya una bestia, sangre, guerras nucleares, terremotos, brujas o se sequen los mares, aún sin disparos y gigantes, nuestro final puede siempre estar a la vuelta de la esquina, y yo lo estoy sintiendo ahora, lo siento por vos, que no entendés de lealtad, ni de ganas, y que no experimentarás acompañado de estas manos una madrugada en Denny´s, ni verás llover conmigo, ni nos besaremos al cocinar y en el sofá. Si  nunca jamás tendremos un jardín. Vos te perderás el amor de mis amigos en las fiestas de cumpleaños, y lo guapa que me pondría para que salgamos a cenar. 

En mi teoría teníamos éxito, y serías feliz, y ahora  en ella serás vos quien vuelve a sentir que su valor es una maleta medio llena, aunque en esta cabeza buena eso jamás fue una verdad, y de haber sido así, tampoco era relevante. Mi vida ya está llena de gente que compra compañía y favores con dinero, pero vos eras de otro saco. 

Contarte que parecías como la vida que nace, un niño que llega al mundo gritando, con fuerza, con manos suaves. Un niño amoroso, que siembra en otros unos sueños y unos planes, planes como los de quererte y cuidarte. Parecías, no lo eras, tantas cosas locas para llevarte a vivir no ocurren ni en los libros de Terry Pratchet, pero yo tampoco seré recordada por una teoría que se me cayó. 

Pequeña pero segura felicidad

Hoy desperté un poco más temprano que otras veces, tuve mi tiempo de café y sanar, y cantaban los pájaros como de costumbre. Estuve profundizando sobre aquello que me anima; en mi soledad puedo ser sincera conmigo, cuestionarme cosas, y también entender o tratar de hacerlo.

Hay días alegres y días duros, y lo que intento es no olvidar que cualquier momento es preciso para sentir felicidad pequeña. Conocer las prioridades alarga el día y propicia momentos buenos. Por lo general, mi vida es buena, tiene calma y regalos que me permito al no esperar nada, sino hacer y dar lo mejor, y ver lo que sucede con benevolencia y cariño.

La felicidad pequeña no impide que llegue una gran e inesperada felicidad, pero la felicidad pequeña puede si se decide así, ser constante. Un poco de pequeña felicidad puede ser algo seguro de cada día, un recurso que se posee, para no depender de la sorpresa, la suerte o la fortuna de que algo asombroso ocurra. Lo ordinario por sí, puede ya ser asombroso, y una respuesta a la incertidumbre de cada persona.

Tomo al menos un tiempo corto pero obligatorio diariamente para colocarme en una situación que me hace feliz, esto es importante, pues he aprendido a abrir espacios en medio del ajetreo, de la formalidad y lo que debería ser, y disfruto conectarme conmigo y con la vida que está pasando justo cuando parece que no es posible. Si me encuentro diariamente en posibilidad de sentir felicidad, ya no necesito el viernes o vacaciones, sino que todo tiempo es agradable. Puedo asegurar al lector en este momento, que aunque parezca mentira, este texto puede ser una verdad. 

En matemática dicen que el orden de los factores no altera el producto, pero yo digo que en el diario vivir y la cotidianidad, el orden de las cosas sí puede afectar el producto, y aunque aleatorio o aparentemente improbable, sostenerse de esa manera puede ser la diferencia entre sentir felicidad en una vida ocupada e imperfecta, o no. Aquello que da felicidad debe ser prioridad, y tener prioridades determina el ritmo de la vida.

Si se está esperando siempre una situación extraordinaria o aquello que hace falta para estar complacido, entonces la felicidad se vuelve distante e imposible, salen de la boca y habitan en la mente pensamientos de insatisfacción y desgana, ¿Ser feliz? si no existe tal cosa, y los días son largos, vacíos y estériles. Obtener felicidad es más bien jugar con lo que se tiene, sin importar si mañana habrán mejores juguetes, herramientas o el espacio para hacerlo. 

Algunos ejemplos de la manera en que hago esto todos los días podrían ser los siguientes: estoy en la oficina pero puedo hacer una pausa y salir caminando a visitar un museo o una galería, decido pintar unos vestidos o flores en mi libreta mientras bebo algo caliente en un lugar sencillo pero acogedor al salir de una reunión o en medio de entregar alguna información en un banco, preparo la merienda con detalle aunque deba pronto salir, cambio unos minutos de sueño por tostar el pan y colocar cuidadosamente la miel por encima. Es conveniente aún en medio de un caos interno por compromisos sacar fotografías en el jardín del sitio al que fui comer, o simplemente escribir mientras escucho un poco de música sentada en alguna banca, sala de espera, o espacio público.

Una vida que es buena es ocupada, yo realmente voy casi todo el día de un punto a otro, y todavía me parece fácil. Es fácil. En la oscuridad procuro seguir siendo cálida y generosa conmigo, y regalarme vivir todos los días y no solo algunos pocos, y así lo hago. Me gustaría que tu día y el mío sean buenos, con unos momentos buenos y una esperanza que se mantenga alimentada de ellos, y por eso escribo esto.

¿Qué haría alguien a quien le importa?

Casi siempre que escribo lo hago con la intención de que otros consideren pelear hasta el final, y que aquel que se elija como propósito no sea abandonado sin que primero exista resistencia y voluntad, una búsqueda persistente y genuina de convertirlo en algo personal y tener el coraje para ir por ello.

Tanto estudiar e indagar del sufrimiento me hace cuestionarme casi todo, y es que siendo franca no creo que lloriqueando en los rincones sintiendo lástima e impotencia se logren grandes cosas, sino que en su lugar le apuesto a desarrollar sensibilidad en tanto a lo frágil que la vida es.

Reconozco que en ocasiones no hay sino que aceptar cuando no se puede hacer nada para remediar una situación que se ha ido fuera de nuestro control, y reconocer desde la paz que se deberá sobrepasar estoicamente con dignidad y compostura… pero cuestiono también, ¿Y cuando no?, ¿Qué sucede si habían opciones?

Esta mañana pensaba en lo que podría construir una persona a la que le importa algo más que sí mismo, cuando existe interés por lo que excede el propio cuerpo, su vanidad y sus antojos. Hay quienes crecen sintiendo que amar es irse, pero al menos yo no creo que estar aquí se trate de una experiencia tan ingrata e imprudente, con cualidades grandiosas en nada, apostando solamente a las propuestas económicas y la carne. No todo es conocido y amado, pero cada beso debería ser dado con amor.    

La vida no es perfecta, y nunca pasará a serlo, hay injusticia y sufrimiento por doquier, en cada esquina y en cada corazón, muchas veces no podrá ser cambiado lo que tan mal aspecto tiene, aquello no tendrá remedio y deberá ser aceptado para seguir adelante. 

Entonces me pregunto, frente a tantas posibilidades, ¿Qué haría alguien a quien le importa? -Todo, haría todo, y todo no es más que aquello que pueda. 

Aquel que carece de tesoro, ¿Qué cuida y lo mueve?, ¿En qué piensa, qué guarda?, quién no posee un tesoro, no tiene nada en el mundo. Yo lo tengo claro, mis tesoros se han ido acumulando pero no hay ni uno arrumbado; mis posibilidades de amar gracias a ellos han llegado a ser tantas que en ocasiones negocio con respecto a él con quienes del todo no tienen.

Siento que hay un espacio bueno aguardando para cada ser humano, para todos nosotros si mantenemos los ojos bien abiertos. El sentimiento que puede tomar la persona por algo o alguien es esplendoroso, lo acerca mucho a lo que quiere ser, le da poderes y grandeza.

Constantemente me encuentro repitiendo frases que me han enseñado aquellos de quienes he sentido protección, pero me es inevitable, ¡Cuánta razón han tenido!

Independientemente de la situación y las conclusiones de cada quien, no hay fracaso, llanto o golpe que deba tener el poder de romper por completo lo que nos mantiene caminando, los propios errores exigen que uno se conceda un perdón honesto, alejando la culpa, y abandonando aquello que se ha tenido arraigado a priori como verdadero.