¿Y vos…sos celosa?

Ayer en una cena me preguntaron, ¿Sos celosa?, pensarás que dije algo con lo que pudo parecer, pero realmente la pregunta surgió porque sorprende un poco que alguien no lo sea. Luego de estar unos segundos pensando la manera ideal de responder, decidí nada más decir la verdad, que en efecto no, no lo soy.

Hay mejores maneras de demostrar molestia o incomodidad que las escenas de celos, y es por ese motivo que aconsejo dejarlos de lado y actuar de una manera más inteligente y con pleno uso de facultades humanas como la razón.

Desde que me considero una mujer segura y me gusta mi vida en todos los sentidos, entonces dejé de ser celosa y sentimental, y gracias a esto he logrado evitar momentos de angustia causados por celos, y también aconsejar a mis amigas para no pelear y mejor manejar ciertas emociones a su favor y beneficio. Eso quiero hacer al publicar esto, como si fueses cercana a mí también.

Posiblemente toda mujer que gusta de alguien, que ha tenido una relación amorosa, o al menos intenciones románticas, habrá sentido celos. Esencialmente la razón es el miedo, y ese miedo surge de la inseguridad, de una autoestima baja, del temor a no ser respetadas, o bien, perderle (como si fuese alguien algo que tenemos). Todas sentimos celos por distintos motivos, y por supuesto algunas mujeres serán más celosas que otras, pero voy a referirme a situaciones bastante comunes.

Vamos primero a hablar de confianza, ¿Te ha dado razones para no confiar?, ¿Faltó a la lealtad o la fidelidad? Si la respuesta es sí, y honestamente no sentís que podrás perdonarlo pronto, entonces lo dejás y seguís adelante sin él, que además no es indispensable, menos si actuó de manera cruel o hiriente sin importarle tus sentimientos. No vale la pena continuar enojada, serás miserable en una relación que no te brinda paz. Por otro lado, si en su defecto considerás que no es importante lo ocurrido en comparación con sus virtudes, su trato hacia vos y su compañía, entonces deberías perdonar y dejar lo que pasó atrás. Creer honestamente que fue un error, que no lo hará de nuevo, y no volver a hablar de ello.

Ahora bien, para la mayoría de nosotras, que no hemos aún experimentado una de estas situaciones de irrespeto explícito de su parte, engaños, o motivos para desconfiar, y todavía sentimos celos, celos de sus amigas, de la atención que recibe de otras mujeres, de verle consumido en el celular o las veces que da “me gusta” a otras por redes sociales, todo tiene una explicación, está bien, no estás loca, y no debés aceptar nada que no te satisfaga. Dejá, que yo te explico.  

Sentimos celos cuando pensamos que nos falta algo, y entonces al ver que otras tienen lo que «nos falta» (no nos falta nada, apenas es nuestra percepción), nuestro ego sufre, se rompe, se quiebra. Compararte es un gran error, tendemos a comparar lo mejor de alguien con lo peor de nosotras.

En ese momento te invito a recordar que nadie es perfecto, y a pensar en tus cualidades. No existe quien tenga todas tus virtudes. Quizás la chica que te da celos es más atractiva físicamente, pero ¿Es paciente como vos?, ¿Es inteligente como vos?, ¿Tiene el corazón grande igual que el tuyo?, ¿Cocina como vos?, ¿La respetan tanto como se te respeta a vos?

El conocimiento es poder siempre, y quizás dejar de estar solo saboteándote te permitiría ver que muchas mujeres atractivas tienen aún novios que les son infieles, jefes que les tocan la pierna (y eso no les molesta, lo creen normal), o quizás hogares que se caen a pedazos, no son inteligentes ni podrían dar una conferencia sobre el medio ambiente o los derechos humanos. Quizás también la mujer que te da celos parece ser demasiado inteligente pero no tiene tu simpatía y tu naturalidad, quizás es un cerebro, pero no tiene tu luz.

Muchas mujeres que te dan celos, no te causarían nada si las conocieras.

De cualquier manera, la solución está en vos. Mejorá en todo sentido que querás o podás, en toda área de tu vida. Aumentá tu confianza aprendiendo nuevas habilidades, adquiriendo conocimientos, aprendé de ciencia, de arte, de matemática, de cultura, idiomas. Mejorá tu apariencia, hacé ejercicio o una liposucción si eso te haría feliz y satisfecha, trabajá en tu timidez o en tu tono de voz. Mejorar no significa que no te querés, sino todo lo contrario.

Tenés derecho a que te incomoden algunas actitudes y acciones, tus sentimientos sobre esto están bien, es completamente normal sin importar cuáles sean. Podés cuestionar el comportamiento de tu novio sin dejar entender que te sentís insatisfecha con vos misma (con gusto). Es innecesario intentar calmar la irritación que crece dentro de vos al sentirte irrespetada, de hecho, si desde que iniciaste tu relación exigiste respeto en las cosas pequeñas, será fácil que cuando le expresés aquello con lo que no estás de acuerdo, no se moleste, sino que incluso se sienta avergonzado y no lo haga más.

Hablar mal de otras mujeres no hace que ellas se vean peor, sino que permite a los otros saber de tu inseguridad. Convertite en una mujer que puede admirar la belleza e inteligencia de las otras mujeres, sin sentirse menos bella o inteligente. Podés hacer esto, y al mismo tiempo, mantener tus estándares de respeto.

Un hombre bueno que te valora y te ama, que es feliz a tu lado, se ríe, y te admira, querrá seguirte teniendo al lado, y para lograrlo te demostrará respeto sin que se lo tengás que estar pidiendo cada día, sobre todo si él sabe que tenés un excelente concepto de vos misma, y que si no te dan respeto, sin importar de quien se trate, te vas a levantar y te irás, sin dramas, llantos, ni remordimientos.

Si por ejemplo tu novio da “me gusta” a fotografías provocativas tal cual si estuviese en un “todo lo que podás comer” sin tener que detenerse en algún momento, debés saber que no es normal, y que tu molestia no te hace una mujer insegura o una celosa exagerada. Eso es irrespeto, y voy a darte motivos.

Cuando tu novio sigue a una chica en Instagram por ejemplo, está creando una relación, aunque esta sea unilateral. Algunos hombres no entienden la razón de que algunas mujeres se molesten por esto, dicen “solo porque esté en una relación no significa que esté muerto” pero sorpresa, para el caso, vos tampoco lo estás.

En general, las mujeres reciben atención. Los hombres la dan, ya sea que eso signifique pagar cosas, abrir puertas o proteger. Los hombres obtienen placer sexual al mirar a mujeres poco vestidas, y cuando dan “me gusta” a este tipo de publicaciones le dicen públicamente: “Me gusta esto, seguí haciéndolo.» ¿Por qué no se nos permite molestarnos por esto?, ¿Y si ella responde?, repito enfáticamente, es público, por el amor de Dios, ¿Por qué te gusta algo públicamente y arriesgas que tu novia lo vea y lo que ella puede sentir? El ego y la falta de empatía haciendo de las suyas.

Personalmente, uso Instagram para seguir a mis amigos y cuentas que me gustan o admiro. Mis redes sociales jamás serían un problema para mi novio, a decir verdad, por lo tanto, esperaría lo mismo el 100% del tiempo, y aclaro que publicar las fotografías está bien, no estás haciendo nada malo, es solo que todas sabemos que cuando a un chico con novia le gustan nuestras fotos de ese tipo, nos sentimos un poco mal por la novia.

Tener necesidades y deseos no te hace necesitada o loca. Las líneas deben estar pintadas con claridad, y si preferís no tener una relación con alguien que encuentre la necesidad de difuminar esas líneas es algo de aplaudir y tu derecho.

Recordá aquello que te hace especial. Convertite en una mujer orgullosa de sí misma, y pasá de sentirte afortunada de estar con él, a considerarlo afortunado de estar con alguien como vos.

La mejor forma de recibir respeto, es ser respetuosa también, pues el ejemplo arrastra. Si respetás a tu pareja, y te respetás vos misma, entonces solo te permitirás acompañarte de un hombre respetuoso. No veás las cosas pasar como si no te hicieran sentir nada, si algo te molesta, no lo permitás.

Esto puede ser poco a poco, aconsejo silencio antes de expresar las ideas en desorden y de mala manera y demostrar que te importa mucho. Ya calmada, sin llorar, sin enojarte, sin pelear (pelear nunca te dará la victoria) podrás comunicar lo que sentiste y el motivo por el que eso no te parece una acción considerada hacia vos. Sin que esto signifique un mal rato para ambos, podés encontrar la manera de hacerle entender que hay acciones que no van dentro de un vínculo basado en el respeto, una buena manera de hacerlo es al ver que otro está actuando igual que él, utilizarlo de ejemplo, algo así:

Tu novio está dando “me gusta” a fotografías comprometedoras, pero vos ves que el novio de otra amiga tuya también lo hace, entonces decís «el novio de Sofía pasa siguiendo y dando “me gusta” a las fotos provocativas de tantas chicas, ¿Podés creerlo?, ¡Qué falta de respeto a su novia!, pobrecita. Por dicha vos no me avergonzás ni me causás incomodidad así», y le das un beso tierno.

Si tu novio está viendo de manera repetida a una mujer que tienen al lado, decile: ¡Está muy bonita verdad!, sin sarcasmo, pero para que se note que él está siendo evidente. Y seguís hablando de otra cosa. Está bien admirar mujeres atractivas, incluso nosotras lo hacemos, pero si es constante, entonces está irrespetando tu presencia, y por consiguiente, no la merece. No estuviste dos horas arreglándote para que esté viendo a la chica de la mesa de al lado o incluso en su celular todo el tiempo.

En todos esos momentos incómodos, aconsejo no actuar molesta, sino mantener la calma y posteriormente tomar acción. Iniciar una pelea es poco inteligente y tiene un resultado distinto al que podrías estar esperando. Luego de pelear con tu novio, olvidará todo lo que te prometió en ese momento y definitivamente no va a cambiar, y vos estarás exaltada y con tristeza. Mejor no.  

Durante el proceso de mejorar el autoestima, y aunque ya lo consigamos, seguimos siendo seres humanos, estamos anuentes a sentir cosas que no necesariamente nos harán bien o felices, y es importante poder comunicar aquello con sinceridad.

Mi conclusión, es que no te comportés celosa, no te considerés una mujer celosa, mantené la cabeza fría y el concepto de vos misma claro, para que las virtudes de una mujer preciosa y buena no te hagan sentir inferior, para que tu seguridad aumente, para transmitir confianza y no miedo. Declararte celosa habla mal de la manera en que estás viéndote al espejo, y habla mal de tus relaciones con otros. Ordená lo que sentís y encontrá aquello que te causó tanto agobio, entonces pensá en tus fortalezas, que estoy segura de que son incontables. 

Cuestionamientos morales

Sugiero elegir lo que dicta la razón y no el sentimiento, morir en manos de la curiosidad, compartir opiniones exponiéndose a la confrontación y la posibilidad de estar equivocados, y sobre todo buscar la verdad, el dato correcto, la explicación, el motivo, la respuesta, su ciencia, la ciencia de todo, y la información convirtiéndose en conocimiento.

El abandono del sentimentalismo como persona en jefe podría ser lo que te permita cortar amistades de años si es que llegás a entender que carecen de respeto o buenas intenciones, dejar de ser utilizado por los otros para fines egoístas, y así también, quedarte en un lugar por interés y beneficios por el tiempo necesario. Ser capaz de entender que no todo lo que te apetece será bueno, y abstenerte de ello.

Las decisiones bajo el uso de facultades humanas como la capacidad de análisis y el cálculo, abren un mundo de posibilidades mejores que caer. Pienso en este ejemplo, supongamos que tengo dinero para apenas un poco de gasolina y me dan a elegir entre un medidor que marque siempre lleno, o uno que indique su estado real, yo elegiré que este muestre la verdad, pues el autoengaño podría ocasionar que una noche el auto se detenga en una calle sola, oscura y peligrosa por haberme confiado en aquella mentira, en cambio, si mis ingresos suman mil dólares, pero puedo aparentar frente al banco que son dos mil dólares, yo elegiré la segunda, para tener mayor poder frente al banco, teniendo siempre la clara certeza de que el dinero real a utilizar no son dos mil dólares, sino mil. La diferencia está en que uno me ciega e imposibilita ver la realidad, pero el otro es mentira para el resto, y no lo es para mí, sino que yo lo controlo.    

Hace años salí con un hombre que trabajaba hasta dormirse con los zapatos y anteojos puestos, luego de unos meses su anhelo era que fuésemos de viaje juntos. Llevarlo a cabo, aunque pocas, suponía también algunas inversiones y sacrificios para mí, que honestamente no resultaban prioridad, así que decidí no hacerlo en una, dos y tres ocasiones, sin cuestionamientos. No podía tomar tanto tiempo lejos de mis obligaciones laborales y académicas, su destino no era de mi interés, y gastar algo de dinero en otra cosa que mis propios planes no era una opción, así que decliné. Aquella no fue una decisión agradable, ¿El precio? Perder por completo el vínculo.  Aquello me hizo parecer una mujer egoísta, que lo fui, y no me pesó, sin embargo, es un claro ejemplo de cómo una decisión puede significar bastante. Quizás le quería, no lo sé, pero otras cosas tenían mayor peso y factibilidad.

Pongo en la mesa también el sí y el no, aquello que es lo correcto, los juicios, mis propios juicios, y la cantidad de veces que una persona deberá tomar decisiones que serán trascendentales para su presente y futuro. Un error se lo manda cualquiera, pero la forma en que lo maneje podría dejarle en banca rota, sin trabajo, sin pareja u otros bienes que quisiera conservar; resultará en ocasiones la paz, la opción correcta, y en otras, un sinfín de lamentaciones. De ahí la importancia de recordar las capacidades que nos son propias.

Frente a mis errores de peso, lo primero que he hecho en el pasado es procurar salvaguardar mi vida, mi cabeza, y si me considero una mujer muerta, acudo a otra cabeza, una cabeza que se encuentre fría y en calidad de tomar acción, pues la culpa a mí se me da, podría acabarme cualquier día, pero ciertamente no cualquier cosa me la provoca. Si cometí suficiente como para acabar conmigo, prefiero acelerarlo, que se sepa ya y poder dormir, que vivir con la posibilidad latente de que reviente, sin embargo, también es cierto que tengo limitaciones para la sinceridad, debo decir.

¿Todas las mentiras y aquello “malo” que se haga se convertirá en cargos y consecuencias para el futuro? Realmente yo no lo creo. No pienso que todo lo malo o bueno que alguien hace se le regrese, sino que aquellos que hacen el bien y el mal recibirán todavía cosas buenas y malas de manera indistinta. Por supuesto lo que sí creo, es que lo que sea, habrá que hacerlo con alevosía y premeditación, en pleno uso de las facultades mentales complejas y maravillosas que posee el ser humano.   

Dando pasos desde los inicios, la elección, la preferencia y la decisión puede encontrarse aún entre conceptos que parecen no tener mayor relación. Entre la impaciencia y la pereza yo me iría por la impaciencia, me parece que está mejor el mantenerse atento para lo que venga y resolver, que la pereza, tan simple e ineficiente, o también, que entre ser olvidadiza o cruel, prefiero olvidar, pues se me da naturalmente y no me trae todavía problemas que no posean solución, en cambio jamás he logrado sentir satisfacción en la crueldad, sino que me parece un acto inútil y de mal sabor.

Entre retirarse del lugar de los hechos, el sitio de los daños y hacer un escándalo para suplicar respeto y amor, aconsejaría a otros aquella opción que no dificulte sujetar la dignidad hasta el último momento, y entre las estrellas y los planetas, yo cuestionaría ¿Para qué? Si debo escoger entre la cirugía plástica y hacer ejercicio existen variables de persona a persona, será conveniente en algunos casos la una o la otra, lo cual da pie a considerar no ir siempre por lo  que la apariencia o la mayoría consideren correcto, sino por lo conveniente, y no creo que estas dos suelan ir de la mano.

Desde la mayor voluntad una persona podría dar sus órganos sanos antes de buscar en el mercado negro un riñón o un corazón, pero si no es compatible, el mercado negro no parecería tan malo para alguien que ama y se rehúsa. Entre ir a la cárcel por buscar un órgano para un ser amado, o no hacerlo y tomar con resignación su muerte, seguro que hay quien prefiere ir a la cárcel y la vida que salvó como una certeza. Entre prisión y ser eternamente prófuga de la justicia, yo, por ejemplo, me quedo con la segunda, pues huyendo al menos puedo todavía sentarme a disfrutar de un restaurante viendo el atardecer, pero la cárcel parece un lugar insoportable para alguien como yo.

Entre ser un terrorista y una ladrona, prefiero ser una ladrona, de mentir (poco o mucho pero bien) a hacerlo de forma torpe y no poder jamás resguardar mi bienestar por medio de la mentira yo elegiría la primera, entre matar a mi peor enemigo o matar a un pedófilo, asesino al pedófilo, además de que entre tener enemigos o no tenerlos, yo prefiero no tenerlos. Con respecto a lo anterior, esas elecciones en apariencia absurdas o improbables son mías, y no me es posible tener idea de si los otros se inclinarían al mismo lado, ya que es de esperar que las elecciones de cada uno se rijan por sus propios razonamientos y su propia expectativa, y no por estar arraigados a idea ajenas.

El colocarse en situaciones hipotéticas, aunque lejanas o en este caso para muchos «carentes de moral» podría más allá de ser una actividad loca y perversa para perder el tiempo, representar la apertura y acceso a posibles soluciones previas a problemas cotidianos simples, y así tener una mejor reacción al verles llegar, al igual que tener ordenados gustos, prioridades, límites y deseos, para la ocasión de estar en frente del momento de elegir. 

Voy a extrañarte como un loco

Isaac Newton, uno de los científicos más importantes de todos los tiempos era milenarista, y planteaba que el fin del mundo sucedería en el año 2000, ¿Cómo pensar que algo es absurdo para unos u otros?, desde esa perspectiva se puede invitar a la persona a plantear, y plantear. Imaginar y razonar teorías descabelladas para el resto podría resultar apenas inofensivo. A Newton no se le recuerda por una teoría fallida. 

Yo te echaba de menos, no sabía nada de vos desde unos meses atrás, igual que en aquel famoso crimen, y me preguntaba la manera en que la vida jugaba todo este tiempo con tu existencia y tus planes. Esto es lo que sucede a un nivel muy íntimo al ver caer una teoría en la que había sido puesta un poco de fe; un testimonio de la fragilidad de un ser humano, y su angustia existencial al enfrentarse a un abismo.

Según mis conclusiones, había tanta luz entre nosotros, que perdernos para siempre de manera racional sería un acto ruin. Mi anhelo era mirarte a los ojos y recordar que eras bueno, o no tan malo, generoso, paciente, leal. Sentía en ocasiones que esto era algo difícil para mí, para vos, pero si eso es dificultad, ¿Qué decimos de la vida de un campesino en la edad media?, de cualquier manera, lo cierto es que esto siempre pudo terminar tremendamente mal.

No quiero parecer conservadora, pero al verte venir, te abrí apenas para saludar, y sin darme cuenta te permití recuperarme, te recuperé yo a vos. Por apenas unos instantes sé que quisimos hacerlo, sé que fue mutuo; me supiste a gloria, pero es que la gloria era más bien como ganar algo sin lealtad ni honradez, ganar con los soldados de otros, y recuerdo bien que para Maquiavelo aquello no tiene gracia, al igual que la extraordinaria suerte, y para ese momento, no tenía ya nada que hacer, nada además de olvidar. Hay pasados inolvidables, y caminos irreconstruíbles. 

Entonces sentí pena por vos, y nuevamente, te dejé, aunque la luz de la casa se apagase un poquito. Empecé a lamentarme por lo que te esperaba, te asesiné con cálculo y frialdad una sola vez en mis pensamientos. Me fui tan fácil de nosotros, como si no me importase, pero sí que lo estaba sintiendo; pasó que esto no me había pasado nunca, que solo me pasó con vos.  

Aunque no haya una bestia, sangre, guerras nucleares, terremotos, brujas o se sequen los mares, aún sin disparos y gigantes, nuestro final puede siempre estar a la vuelta de la esquina, y yo lo estoy sintiendo ahora, lo siento por vos, que no entendés de lealtad, ni de ganas, y que no experimentarás acompañado de estas manos una madrugada en Denny´s, ni verás llover conmigo, ni nos besaremos al cocinar y en el sofá. Si  nunca jamás tendremos un jardín. Vos te perderás el amor de mis amigos en las fiestas de cumpleaños, y lo guapa que me pondría para que salgamos a cenar. 

En mi teoría teníamos éxito, y serías feliz, y ahora  en ella serás vos quien vuelve a sentir que su valor es una maleta medio llena, aunque en esta cabeza buena eso jamás fue una verdad, y de haber sido así, tampoco era relevante. Mi vida ya está llena de gente que compra compañía y favores con dinero, pero vos eras de otro saco. 

Contarte que parecías como la vida que nace, un niño que llega al mundo gritando, con fuerza, con manos suaves. Un niño amoroso, que siembra en otros unos sueños y unos planes, planes como los de quererte y cuidarte. Parecías, no lo eras, tantas cosas locas para llevarte a vivir no ocurren ni en los libros de Terry Pratchet, pero yo tampoco seré recordada por una teoría que se me cayó. 

Pequeña pero segura felicidad

Hoy desperté un poco más temprano que otras veces, tuve mi tiempo de café y sanar, y cantaban los pájaros como de costumbre. Estuve profundizando sobre aquello que me anima; en mi soledad puedo ser sincera conmigo, cuestionarme cosas, y también entender o tratar de hacerlo.

Hay días alegres y días duros, y lo que intento es no olvidar que cualquier momento es preciso para sentir felicidad pequeña. Conocer las prioridades alarga el día y propicia momentos buenos. 

La felicidad pequeña no impide que llegue una gran e inesperada felicidad, pero la felicidad pequeña puede si se decide así, ser constante. Un poco de pequeña felicidad puede ser algo seguro de cada día, un recurso que se posee, para no depender de la sorpresa, la suerte o la fortuna de que algo asombroso ocurra. Lo ordinario por sí, puede ya ser asombroso, y una respuesta a la incertidumbre de cada persona.

Tomo al menos un tiempo corto pero obligatorio diariamente para colocarme en una situación que me hace feliz, esto es realmente importante, pues he aprendido a abrir espacios en medio del ajetreo, de la formalidad y lo que debería ser, y disfruto conectarme conmigo y con la vida que está pasando justo cuando parece que no es posible. Si me encuentro diariamente en posibilidad de sentir felicidad, ya no necesito el viernes o vacaciones, sino que todo tiempo es agradable.

En matemática dicen que el orden de los factores no altera el producto, pero yo digo que, en el diario vivir y la cotidianidad, el orden de las cosas sí puede afectar el producto, y aunque parezca poco creíble, creo que ese orden puede ser la diferencia entre sentir felicidad en una vida ocupada e imperfecta, o no. Aquello que da felicidad debe ser prioridad, y tener prioridades determina el ritmo de la vida.

Si se está esperando siempre una situación extraordinaria o aquello que hace falta para estar complacido, entonces la felicidad se vuelve distante e imposible, y los días son largos, vacíos y estériles. Obtener felicidad es más bien jugar con lo que se tiene, sin importar si mañana habrán mejores juguetes, herramientas o el espacio para hacerlo. 

Algunos ejemplos de la manera en que hago esto todos los días podrían ser los siguientes: estoy en la oficina pero puedo hacer una pausa y salir caminando a visitar un museo o una galería, decido pintar unos vestidos o flores en mi libreta mientras bebo algo caliente en un lugar sencillo pero acogedor al salir de una reunión o en medio de entregar alguna información en un banco, preparo la merienda con detalle aunque deba pronto salir, cambio unos minutos de sueño por tostar el pan y colocar cuidadosamente la miel por encima. Es conveniente aún en medio de un caos interno por compromisos sacar fotografías en el jardín del sitio al que fui comer, o simplemente escribir mientras escucho un poco de música sentada en alguna banca, sala de espera, o espacio público.

Una vida que es buena es ocupada, yo realmente voy casi todo el día de un punto a otro, y todavía me parece fácil. Es fácil. En la oscuridad procuro seguir siendo cálida y generosa conmigo, y regalarme vivir todos los días y no solo algunos pocos, y así lo hago. Me gustaría que tu día y el mío sean buenos, con unos momentos buenos y una esperanza que se mantenga alimentada de ellos, y por eso escribo esto.

¿Qué haría alguien a quien le importa?

Casi siempre que escribo lo hago con la intención de que otros consideren pelear hasta el final, y que aquel que se elija como propósito no sea abandonado sin que primero exista resistencia y voluntad, una búsqueda persistente y genuina de convertirlo en algo personal y tener el coraje para ir por ello.

Tanto estudiar e indagar del sufrimiento me hace cuestionarme casi todo, y es que siendo franca no creo que lloriqueando en los rincones sintiendo lástima e impotencia se logren grandes cosas, sino que en su lugar le apuesto a desarrollar sensibilidad en tanto a lo frágil que la vida es.

Reconozco que en ocasiones no hay sino que aceptar cuando no se puede hacer nada para remediar una situación que se ha ido fuera de nuestro control, y reconocer desde la paz que se deberá sobrepasar estoicamente con dignidad y compostura… pero cuestiono también, ¿Y cuando no?, ¿Qué sucede si habían opciones?

Esta mañana pensaba en lo que podría construir una persona a la que le importa algo más que sí mismo, cuando existe interés por lo que excede el propio cuerpo, su vanidad y sus antojos. Hay quienes crecen sintiendo que amar es irse, pero al menos yo no creo que estar aquí se trate de una experiencia tan ingrata e imprudente, con cualidades grandiosas en nada, apostando solamente a las propuestas económicas y la carne. No todo es conocido y amado, pero cada beso debería ser dado con amor.    

La vida no es perfecta, y nunca pasará a serlo, hay injusticia y sufrimiento por doquier, en cada esquina y en cada corazón, muchas veces no podrá ser cambiado lo que tan mal aspecto tiene, aquello no tendrá remedio y deberá ser aceptado para seguir adelante. 

Entonces me pregunto, frente a tantas posibilidades, ¿Qué haría alguien a quien le importa? -Todo, haría todo, y todo no es más que aquello que pueda. 

Aquel que carece de tesoro, ¿Qué cuida y lo mueve?, ¿En qué piensa, qué guarda?, quién no posee un tesoro, no tiene nada en el mundo. Yo lo tengo claro, mis tesoros se han ido acumulando pero no hay ni uno arrumbado; mis posibilidades de amar gracias a ellos han llegado a ser tantas que en ocasiones negocio con respecto a él con quienes del todo no tienen.

Siento que hay un espacio bueno aguardando para cada ser humano, para todos nosotros si mantenemos los ojos bien abiertos. El sentimiento que puede tomar la persona por algo o alguien es esplendoroso, lo acerca mucho a lo que quiere ser, le da poderes y grandeza.

Constantemente me encuentro repitiendo frases que me han enseñado aquellos de quienes he sentido protección, pero me es inevitable, ¡Cuánta razón han tenido!

Independientemente de la situación y las conclusiones de cada quien, no hay fracaso, llanto o golpe que deba tener el poder de romper por completo lo que nos mantiene caminando, los propios errores exigen que uno se conceda un perdón honesto, alejando la culpa, y abandonando aquello que se ha tenido arraigado a priori como verdadero.

Nuestras flores, ruidos y mareas

Hay lugares que en síntesis, ejemplifican todo lo que sucede en el resto de la tierra. Pueblos, esquinas, mercados, avenidas, barrios. Una muestra minúscula, pero que se puede multiplicar hasta que sea cubierto el último metro cuadrado, para ver lo que somos, lo que buscamos, y por supuesto, lo que tenemos.

Excesos, ambición, hambre, esperanza, miseria, colores, sentimientos encontrados, ruido, anhelos, poder, llanto, carcajadas, pisos de tierra, mosaicos, luces; sueños de la mano de violines, estetoscópios y cámaras fotográficas, que saben a sacrificio, a préstamo o empeño, y a la lagrimita que cae hasta el labio.

Flores, ruidos y mareas; guerras, resistencia, dolor y crecimiento.

Una promesa constante de inmortalidad, escondida tras cada periódico, cada cuento, cada vínculo significativo; inmortalidad tras cada niño, foto, retrato, composición, libro.

A los campos florecientes; hasta que no se acabe con el último (y yo creo que no pasará), seguirán siendo perpetuos, y así sea por una postal, espero que todos podamos verlos alguna vez.

A quién se vaya ante el anhelo de ser libre, e infinitos aplausos por reconocer que en esta vida, no es de buen gusto habitar cautivo.

A los enamorados que deciden no estarlo más de alguien que no se goza en dicho enamoramiento. Si tú estás enamorado, y no es recíproco, irte te vuelve inmortal, y que lo sea, eso es mucho mejor.

Un origami con mi papel de víctima

He empezado a notar los grandes progresos, ¿Es ese un nuevo gesto?, te queda bien.

Yo no conozco mucho sobre la forma correcta de manejar ciertas actitudes violentas y dolorosas, creo que jamás me he sabido defender, tampoco aprendí a ignorar, pero de algo que sí entiendo, es de sufrir, de lo que se siente, y que indudablemente, un día el dolor se acaba, sin importar la causa.

Especialmente ahora quiero hablar sobre el ser una víctima, ser llamada o llamado “víctima” al reaccionar ante los actos de otra persona. Supongo que a mí me importa mucho, porque no hay como estar en agonía, y que aquel ser humano, te diga que te estás victimizando.

Dicen: ¿Porqué lloras?, no te hagas la víctima, deja de llorar, es lo único que sabes, ser la víctima, ¡Te encanta esto!, lloras porque te apetece.

Debe ser más complejo de lo que me resulta a mí, pero en este momento, que estoy metida con este tema hasta la cocina, yo creo que nadie llora por gusto. Luego de hacerlo, te quedas pegajoso, salado de la cara, con dolor de cabeza y los ojos chinos. No está bueno llorar, llorar y no querer levantarse el domingo, en realidad ningún día, permanecer en silencio, y tampoco entender. Si le dices algo a alguien, y este se planta a llorar, definitivamente, le causaste algo.

Lo usas de forma despectiva, humillante, graciosa y ofensiva el llamarle víctima, pero la realidad es que sin importar la connotación que le pongas, es la víctima.

Mejor que el pasado, y para siempre

Una idónea compañía para los días es el recordatorio de que estar aquí en la tierra con un corazón palpitante debe ser para otra cosa que ganar una miseria en un trabajo ingrato, salir de casa por doce horas para alimentar los hijos, correr y pretender, satisfacerte tímidamente luego de la angustia de no lograr los pagos del mes, lidiar con violencia, indiferencia, o pelear cualquier tipo de guerra con la vida constantemente.

Por mi parte, hace mucho decidí que hay una realidad que no estoy dispuesta a vivir, me tomé la atribución de amar tantas cosas que se me dificulta apartarme de ellas, y me construí para el vacío unos remedios propios. Me permito calma y felicidad, y pienso con libertad en el pasado. Veo el pasar de los días, lo bonito, lo bueno, y entonces el arte de encontrarme constantemente inspirada y plena me resulta como el pasado, como era el pasado.

En el pasado podía recordar con frecuencia que lo podía todo,  y es que últimamente también lo he podido todo, y con todo no hablo de un absoluto, del todo de todos, sino de lo que es imprescindible para mí.

He aumentado mi margen de maniobra, dejando de lado mis temores, entré en un periodo sin llantos, libre de alzadas de tono, y carente de domingos tristes. Hoy disfruto mi todo, y agradezco ese todo, y de alguna manera aquello que creo que es lo mejor me recuerda el pasado, pues viví lo que agradecí más, lo que creí que era todo y no lo era, y ahora desde lo lejos al fin siento y me muevo por lo demás, me gozo el presente, y agradezco lo infinito, y que por suerte va mucho más allá de lo que el pasado fue.

Vivo momentos de inmensidad tan grande que el silencio y la contemplación de los detalles alrededor es la respuesta más coherente; la respuesta es también al menos por ahora, que estoy muy conmigo, hasta que lo demás esté conmigo también, y que esto sea así como casi siempre, pero para siempre.

Fiestas, vacaciones, y el abuso sexual a menores

Un párrafo lamentable

Mientras un adulto decide realizar una ingesta excesiva de alcohol durante las fiestas de navidad, fin de año, o la temporada de vacaciones, sus hijos e hijas, niños o niñas a cargo podrían estar siendo víctimas de abuso sexual, en el mismo sitio, por su propia familia o amigos cercanos.

La realidad debería ser siempre hermosa, pero no lo es 

El abuso sexual infantil es un tema incómodo para todos, para los buenos y para los malos, para los que escudriñan y para los abusadores, y debería ser un tema doloroso al menos para la mayoría también, aunque lamentablemente no lo es.  La indiferencia y la irresponsabilidad son cómplices de millones de abusos a menores durante cada año.

Representa una de las formas más graves de violencia, causa efectos devastadores en la vida de las víctimas, y resulta una grave violación de sus derechos. La violencia sexual hacia los menores de edad es una realidad en cada uno de los países y grupos sociales, y aunque sucede todo el año, sí que los índices demuestran que hay temporadas en las que los abusos aumentan de manera significativa, así como factores que son comunes de encontrar en el ambiente en que se comete.  

Inocente abuso, del alcohol

Seguramente si fueses joven, curioso e inexperto a nadie le importaría demasiado que te pasés de tragos y te gastés todo tu sueldo en cervezas o tequila, al fin y al cabo, es tu cuerpo, son tus riñones, volvés a casa en uber o con chofer designado, con suerte tus padres te limpian la cara cubierta de vómito y tus amigos lo contarán como un chiste en la próxima, ¿Quién no lo hizo alguna vez (o muchas veces)?, pero, si sos un adulto con niños o niñas bajo tu cuido, la respuesta debería ser no.

Existen vínculos estrechos entre el abuso sexual de menores y el consumo de alcohol, sobre todo cuando se realiza de modo nocivo. La ingesta de bebidas alcohólicas  de manera perniciosa causa una afectación directa en las funciones físicas y cognitivas, reduce el autocontrol, incrementa las probabilidades de que una persona actúe de forma violenta. Favorece que el encargado abandone su rol protector, su responsabilidad, y que olvide que es la persona a cargo, posibilitando así que los posibles depredadores actúen.

Si son menores de edad, y vos les estás cuidando, al abuso del alcohol no es una opción. Si te apetece estar en estado de embriaguez, asegurate primero que nadie indefenso depende de vos, y tenga que pagar toda su vida las consecuencias de tu estupidez.

¿En dónde los cuidan mejor?

El incremento de estos índices suelen coincidir con el fin o principio del año lectivo, o con el inicio o el término de las vacaciones. Esta relación con las fiestas y el período vacacional pudiera estar relacionada con la mayor permanencia en el hogar, o por el contrario, el encontrarse en espacios ajenos, y el posible descuido de los adultos encargados por exceso de confianza. Dichos actos por lo general tienen lugar cuando no está presente la madre u otros testigos que representan contención y seguridad para los niños y las niñas.

Los estudios en este caso no exageran

Para el año 2002 la Organización Mundial de la Salud estimó que 150 millones de niñas y 73 millones de niños habían experimentaron relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico, y para el año 2018 la misma expuso que un 18 por ciento de la totalidad de las niñas y un 8 por ciento de la totalidad de los niños sufrió abuso sexual en todo el mundo, permitiendo concluir que para el año 2018 se rompió el récord de casos de violencia sexual infantil, evidenciando que no se ha logrado disminuir la cifra de actos y denuncias anuales aun cuando se podría considerar que se avanza a pasos grandes en la creación y puesta en vigencia de leyes para castigar a pederastas y para la protección de los menores.

Estadísticas de Scielo, UNICEF, Save The Children y otros entes y organizaciones no gubernamentales dedicados a proteger la niñez, evidencian que es mucho más probable que las violaciones y las agresiones sexuales ocurran en el hogar, que el victimario sea una persona conocida, y que el alcohol suele ser un factor en común en la escena.

Quien perpetúa este delito es conocido por la víctima o su familia en un 88% de los casos, y se suele llevar a cabo en un contexto de desigualdad o abuso de poder, ya sea por medio del engaño, el uso de la fuerza, la mentira o la manipulación.

Que no se nos nuble la vista con intereses egoístas si eso nos impide estar pendientes de los niños y las niñas, de nuestros hijos e hijas, y de los hijos e hijas de otros. La niñez no puede protegerse sola, y caminamos por el mismo espacio personas buenas y malas, algunos con grandes intenciones, y otros con unas terribles. Si vos sos un adulto bueno, que te toque la tarea también cuidar de los niños a cargo de adultos malos.

Fuentes: 

Suárez Solá, M. L., & González Delgado, F. J. (2003). Estadísticas y trascendencia de la violencia sexual en menores. Cuadernos de medicina forense, (32), 49-62.
Ruiz, A. S. (2019). Educación sexual integral, maltrato y abuso infanto-adolescente. Pelícano, 5, 056-071.
Losada, A. V., & Jursza, I. R. (2019). Abuso sexual infantil y dinámica familiar. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 22(3), 2803-2828.

Por mujeres que no se dejen utilizar

A menudo me encuentro con mujeres que poseen grandes cualidades,  mujeres que ante mis ojos son alucinantes, pero al conversar con ellas parecen no saberlo, y pasan a permitir abusos constantemente en sus vidas, no reciben pues no saben recibir, y son utilizadas en la cotidianidad como si eso fuese lo normal. 

Mujeres maltratadas por sus hijos, por sus parejas, por su entorno profesional, por sus «amigos». Mujeres infelices, inseguras, temerosas, y desesperanzadas. 

He creído en el valor de la persona siempre, en mi vida sobran ejemplos de buenas mujeres y buenos hombres, el mundo está colmado de ellos, y es por esto que jamás pienso que la solución sea dejar de creer, dejar de ser buenos, dejar de dar lo mejor, la bondad, la generosidad o la entrega, sino en su lugar, mantener vivo y presente el valor de la persona, pues si esta se respeta entonces quiere en su vida a más personas que se respeten también, y para que te podás respetar, necesitás ser alguien que amás.

Constantemente a las mujeres se nos resta valor, y un autoconcepto bajo puede permitir a una mujer el creer que en efecto no vale, no es buena, no es merecedora, no es fuerte, o demás. Se nos da un mensaje que convierte el amor en algo que el amor en verdad no es, un mensaje de falso empoderamiento que en lugar de ayudarnos a sanar y a ser más fuertes y amorosas con nosotras, termina dejándonos peor que al comenzar.

Una mujer que se ama y que sabe todo lo bueno que hay en ella, sabrá que no debe ser utilizada en ningún sentido, se enfocará en continuar recibiendo lo bueno, porque eso es también lo que ella ofrece, y no se sentirá menos ni pequeña al lado de nadie, pues para eso se ha construido con paciencia frente a cada acierto y cada error. Toda mujer debería exigir respeto siempre, y esto no debería sorprender a nadie. 

Voy a referirme ahora a mujer A y mujer B, pues un gran error que muchas mujeres se permiten cometer es caer en la comparación, lo cual puede alejar a cualquiera del autorespeto y la aceptación. 

Puede que mujer A sea mejor en una cosa (o en varias cosas) que mujer B, pero mujer B sabe que nadie es mejor que ella en todas las cosas; mujer B entiende que todas las mujeres somos distintas, y que aunque por supuesto tiene puntos débiles, estos no le impiden amarse, entonces mujer B se ama, ama sus virtudes y trabaja en sus debilidades sin faltarse el respeto, sino desde el amor.

Lo ideal para mujer A, mujer B, y mujer C, D, E, es que sepan no compararse pues son distintas, que se admiren, que crean ser inteligentes, se sientan seguras en una reunión llena otras mujeres despampanantes (sean más o menos bonitas físicamente que ellas), sepan ver a otra mujer hermosa y decir: ¡Qué bonita verdad!, y se sientan siempre lo suficiente, lo suficiente para un empleo, suficiente para sus retos personales y para otras personas sin importar las cualidades que estas tengan.

No se compara lo peor que existe en vos, con lo mejor de los otros. No se vale que comparés tus debilidades junto a la aparente grandeza de otras personas (en general otras mujeres) que no dejan de tener defectos, ni de ser humanidad. 

Alrededor de cada mujer insegura y que no se ama, habrá quien parezca mejor, pero entonces, y si esta es tu situación, pensá, ¿Es paciente como yo?, ¿Es inteligente como yo?, ¿Tiene el corazón tan grande como el mío?

El problema no son las virtudes de las otras, sino la falta de apreciación por las propias ventajas, cualidades y fortalezas; debés recordar lo que te hace especial, y entonces sabés de nuevo que sos una mujer de alto valor. 

Mientras poseás vida no es tarde para trabajar en vos, para fortalecer tu personalidad y dejar el miedo a la realización personal. No es tarde para estar segura en tu piel. Te aseguro que amar a tu pareja, amar a tus hijos, amar a tus amigas, amigos, tu círculo nunca debe darles la potestad para arremeter contra tu seguridad, pues nadie que te ame te querrá ver abajo, sino lo contrario.

Es importante que podás estar contenta con la mujer que sos, y que, si realmente estás insatisfecha encontrés un camino para convertirte en una mujer más agradable de acuerdo a tu propia expectativa y criterio, que podás ser más comprensiva, más compasiva, más respetuosa y que te brindés ayuda para ser una mejor persona. 

En el momento en que te considerés una mejor persona, con un corazón grande, con buenas intenciones, y una mirada dispuesta a no juzgar a los demás, no solamente vas a sentir respecto, admiración y orgullo por tu propia persona, sino que nadie externo podrá volver a utilizarte, a aprovecharse de vos, o a hacerte dudar de tu valor y tu poder.