Nuestras flores, ruidos y mareas

Hay lugares que en síntesis, ejemplifican todo lo que sucede en el resto de la tierra. Pueblos, esquinas, mercados, avenidas, barrios. Una muestra minúscula, pero que se puede multiplicar hasta que sea cubierto el último metro cuadrado, para ver lo que somos, lo que buscamos, y por supuesto, lo que tenemos.

Excesos, ambición, hambre, esperanza, miseria, colores, sentimientos encontrados, ruido, anhelos, poder, llanto, carcajadas, pisos de tierra, mosaicos, luces; sueños de la mano de violines, estetoscópios y cámaras fotográficas, que saben a sacrificio, a préstamo o empeño, y a la lagrimita que cae hasta el labio.

Flores, ruidos y mareas; guerras, resistencia, dolor y crecimiento.

Una promesa constante de inmortalidad, escondida tras cada periódico, cada cuento, cada vínculo significativo; inmortalidad tras cada niño, foto, retrato, composición, libro.

A los campos florecientes; hasta que no se acabe con el último (y yo creo que no pasará), seguirán siendo perpetuos, y así sea por una postal, espero que todos podamos verlos alguna vez.

A quién se vaya ante el anhelo de ser libre, e infinitos aplausos por reconocer que en esta vida, no es de buen gusto habitar cautivo.

A los enamorados que deciden no estarlo más de alguien que no se goza en dicho enamoramiento. Si tú estás enamorado, y no es recíproco, irte te vuelve inmortal, y que lo sea, eso es mucho mejor.

Un origami con mi papel de víctima

He empezado a notar los grandes progresos, ¿Es ese un nuevo gesto?, te queda bien.

Yo no conozco mucho sobre la forma correcta de manejar ciertas actitudes violentas y dolorosas, creo que jamás me he sabido defender, tampoco aprendí a ignorar, pero de algo que sí entiendo, es de sufrir, de lo que se siente, y que indudablemente, un día el dolor se acaba, sin importar la causa.

Especialmente ahora quiero hablar sobre el ser una víctima, ser llamada o llamado “víctima” al reaccionar ante los actos de otra persona. Supongo que a mí me importa mucho, porque no hay como estar en agonía, y que aquel ser humano, te diga que te estás victimizando.

Dicen: ¿Porqué lloras?, no te hagas la víctima, deja de llorar, es lo único que sabes, ser la víctima, ¡Te encanta esto!, lloras porque te apetece.

Debe ser más complejo de lo que me resulta a mí, pero en este momento, que estoy metida con este tema hasta la cocina, yo creo que nadie llora por gusto. Luego de hacerlo, te quedas pegajoso, salado de la cara, con dolor de cabeza y los ojos chinos. No está bueno llorar, llorar y no querer levantarse el domingo, en realidad ningún día, permanecer en silencio, y tampoco entender. Si le dices algo a alguien, y este se planta a llorar, definitivamente, le causaste algo.

Lo usas de forma despectiva, humillante, graciosa y ofensiva el llamarle víctima, pero la realidad es que sin importar la connotación que le pongas, es la víctima.

Por mujeres que no se dejen utilizar

A menudo me encuentro con mujeres que poseen grandes cualidades,  mujeres que ante mis ojos son alucinantes, pero al conversar con ellas parecen no saberlo, y pasan a permitir abusos constantemente en sus vidas, no reciben pues no saben recibir, y son utilizadas en la cotidianidad como si eso fuese lo normal. 

Mujeres maltratadas por sus hijos, por sus parejas, por su entorno profesional, por sus «amigos». Mujeres infelices, inseguras, temerosas, y desesperanzadas. 

He creído en el valor de la persona siempre, en mi vida sobran ejemplos de buenas mujeres y buenos hombres, el mundo está colmado de ellos, y es por esto que jamás pienso que la solución sea dejar de creer, dejar de ser buenos, dejar de dar lo mejor, la bondad, la generosidad o la entrega, sino en su lugar, mantener vivo y presente el valor de la persona, pues si esta se respeta entonces quiere en su vida a más personas que se respeten también, y para que te podás respetar, necesitás ser alguien que amás.

Constantemente a las mujeres se nos resta valor, y un autoconcepto bajo puede permitir a una mujer el creer que en efecto no vale, no es buena, no es merecedora, no es fuerte, o demás. Se nos da un mensaje que convierte el amor en algo que el amor en verdad no es, un mensaje de falso empoderamiento que en lugar de ayudarnos a sanar y a ser más fuertes y amorosas con nosotras, termina dejándonos peor que al comenzar.

Una mujer que se ama y que sabe todo lo bueno que hay en ella, sabrá que no debe ser utilizada en ningún sentido, se enfocará en continuar recibiendo lo bueno, porque eso es también lo que ella ofrece, y no se sentirá menos ni pequeña al lado de nadie, pues para eso se ha construido con paciencia frente a cada acierto y cada error. Toda mujer debería exigir respeto siempre, y esto no debería sorprender a nadie. 

Voy a referirme ahora a mujer A y mujer B, pues un gran error que muchas mujeres se permiten cometer es caer en la comparación, lo cual puede alejar a cualquiera del autorespeto y la aceptación. 

Puede que mujer A sea mejor en una cosa (o en varias cosas) que mujer B, pero mujer B sabe que nadie es mejor que ella en todas las cosas; mujer B entiende que todas las mujeres somos distintas, y que aunque por supuesto tiene puntos débiles, estos no le impiden amarse, entonces mujer B se ama, ama sus virtudes y trabaja en sus debilidades sin faltarse el respeto, sino desde el amor.

Lo ideal para mujer A, mujer B, y mujer C, D, E, es que sepan no compararse pues son distintas, que se admiren, que crean ser inteligentes, se sientan seguras en una reunión llena otras mujeres despampanantes (sean más o menos bonitas físicamente que ellas), sepan ver a otra mujer hermosa y decir: ¡Qué bonita verdad!, y se sientan siempre lo suficiente, lo suficiente para un empleo, suficiente para sus retos personales y para otras personas sin importar las cualidades que estas tengan.

No se compara lo peor que existe en vos, con lo mejor de los otros. No se vale que comparés tus debilidades junto a la aparente grandeza de otras personas (en general otras mujeres) que no dejan de tener defectos, ni de ser humanidad. 

Alrededor de cada mujer insegura y que no se ama, habrá quien parezca mejor, pero entonces, y si esta es tu situación, pensá, ¿Es paciente como yo?, ¿Es inteligente como yo?, ¿Tiene el corazón tan grande como el mío?

El problema no son las virtudes de las otras, sino la falta de apreciación por las propias ventajas, cualidades y fortalezas; debés recordar lo que te hace especial, y entonces sabés de nuevo que sos una mujer de alto valor. 

Mientras poseás vida no es tarde para trabajar en vos, para fortalecer tu personalidad y dejar el miedo a la realización personal. No es tarde para estar segura en tu piel. Te aseguro que amar a tu pareja, amar a tus hijos, amar a tus amigas, amigos, tu círculo nunca debe darles la potestad para arremeter contra tu seguridad, pues nadie que te ame te querrá ver abajo, sino lo contrario.

Es importante que podás estar contenta con la mujer que sos, y que, si realmente estás insatisfecha encontrés un camino para convertirte en una mujer más agradable de acuerdo a tu propia expectativa y criterio, que podás ser más comprensiva, más compasiva, más respetuosa y que te brindés ayuda para ser una mejor persona. 

En el momento en que te considerés una mejor persona, con un corazón grande, con buenas intenciones, y una mirada dispuesta a no juzgar a los demás, no solamente vas a sentir respecto, admiración y orgullo por tu propia persona, sino que nadie externo podrá volver a utilizarte, a aprovecharse de vos, o a hacerte dudar de tu valor y tu poder. 

No es la luz, es el amor

Me obsesiona lo que otros tienen en su plato. Creo que la libertad con la que nos ven viene muy de la mano con el tipo de sandwich que podemos preparar, es decir, si tiene muchos ingredientes seguro es de alguien al menos un poco libre, y si solamente tiene mantequilla su libertad dependerá plena y cruelmente de los otros. No es así.

La persona con muchos ingredientes en su sandwich, en la mayoría de las oportunidades, también se debe a otro para que pueda ser así, y su familia lo disfrute, creo que lo vale, o al menos siento que no hay mayor opción. En cambio el pan con mantequilla, probablemente tiene mucho detrás, la misma dependencia de otro, pero con menores ingresos en respuesta.

Por otro lado, pobreza no tiene nada que ver con libertad o ausencia de ella. Hay colores de piel que han sido privados de libertad, y los colores claritos de piel también sufren carencia de la misma, y eso es una injusticia y muestra de las grandes fallas humanas.

Los cuerpos son privados de mostrarse como son, y no basta con tener algo bonito, sino que todo debe ser bonito según cánones y estándares, y sino, es feo. Algo no puede ser bonito con sus diferencias, la gente dice: ella tiene bonita cara, si solo bajara de peso. La dejan de considerar bonita por ser gorda, pero ella es bonita, y no necesita ser flaca, no está bien solamente su cara. Está bien ella.

Vos sos libre, y eso no es discutible, ni tampoco viene de la mano con actuar como vos querás, sino poder hacer lo correcto, decir que sí cuando sí, y sin titubear decir que no; caminar con bandera de sincero en mano, cuidando de vos, diciendo la verdad y viviendo en la verdad, sin mentirles a los otros ni a vos mismo.

Naciste libre, con una belleza impresionante, con fuerza, contra todo pronóstico.  Estás aquí, y estás radiante, y si le ponés interés y dedicación al asunto, irá mejor todavía.