Destacado

Mi nivel de consciencia aumenta

 

Te comparto las siguientes afirmaciones con todas las ganas de que las pongas en aquellos momentos de tu vida que así lo ameriten, y más allá de eso, siento que he podido escribirlo de esta forma espontánea de cara a mis propios vacíos, y los acomodos que me llegan con los sucesos recientes; el mensaje es cotidiano y aparentemente simple, sin embargo, no está exento de ser olvidado, y es mejor que no sea así.

De cara a la verdad reconozco que quizás no hay un motivo dando sentido a mi vida, a cada día, a todo, pero la tarde aún así no se me escapa, y sigo buscando, busco un regalo tras cada temblor, y si no lo hay, yo puedo crearlo. Logro así una vida con momentos especiales, una vida que vale, y justo esto, me lleva a sentir tan fuerte como para reír o llorar. 

Disfruto del tiempo aunque sea imperfecto, con toda la carencia y la falta, agradezco, se me pone enfrente la emoción y yo la quiero coger. De pronto puedo darme cuenta de todo lo que pasa alrededor, y lo acepto, soy lo suficiente fuerte, soy lo suficiente buena. La nostalgia no me puede, y en la soledad tomo mi propia mano.

Hay aprendizajes y situaciones por las que voy a pasar, y estas a su vez me facilitan entender mi cometido aquí, ¿Por qué he conocido a esta persona?, ¿Por qué me he ido de la vida de alguien que pensé que estaría en abundancia de tiempo? Uno no decide de quién se enamora, pero verdadero martirio y desdicha sería no poder amar. 

Aumento mi nivel de consciencia y entonces logro poner mayores esfuerzos en aquello que me nutre y que está, lo que se fue yo me lo olvido, lo que no tengo ¿Qué más da? si no lo tengo. Me acerco a los anhelos que habitan en mi corazón, a mi propia expectativa y fin.

Permanezco en un lugar con seguridad, pues siento que debo hacerlo hasta terminar mi propósito. No tomo decisiones al azar, sino que sigo mi intuición.

He encontrado un sitio en dónde podría empezar algo nuevo, y me he impreso la confianza para llevarlo a cabo; voy por el camino que es. 

Diariamente recibo, aprendo a perdonar, no temo al amor, no temo a la generosidad. Me felicito por mis incansables esfuerzos, me aplaudo, me mimo. 

Acepto con serenidad las despedidas (esperadas o no) que me resultan necesarias para poder abrir espacio a lo nuevo; suelto desde la tranquilidad, y reconozco que los inicios y los finales son parte de vivir.

Pongo intenciones bondadosas a todo lo que toco, todo lo que construyo, todo lo que abrazo y beso. Pongo la bondad en mis palabras y pongo la bondad en la manera en que trato a cada persona que me cruzo.

La sabiduría y la esperanza son parte de mí, perdono y decido crecer, actúo de forma sincera con mis sentimientos y mis emociones, y cuido de mí, cuido de mi corazón y de mi espíritu. Formo cada día a un ser verdaderamente noble y agradecido, soy una persona empática y confiable.

Por defecto y por virtud, yo traía este corazón, que no me puedo arrancar, que no cambia, que no me apetece convertir en piedra ni meter en una bolsa. 

Busco lo que quiero, soy coherente y no me avergüenzo de acciones, no doy más de lo que tengo para impresionar, soy suficiente para realizar todas mis inquietudes, y en todo momento confío.

Me voy del mal, me gusta el bien

Si de un sitio solo obtengo el mal, y me falta el bien, y paso recordando el bien que ya no tengo, y me descubro insegura, me pesa mi amor que no me basta porque está nervioso, la contención del bien se hace extrañar, y tengo miedo de acostumbrarme al mal, entonces me tengo que ir. No hay mal que me sepa rico, por más que prometa buenas intenciones.

El bien me gusta, y no hay ni una cosa del mal que yo disfrute.

Yo ya conocí el bien, lo conocí desde chica, y en el camino fui siempre yendo de su mano, yendo por el bien. No solo me gusta recibir el bien, sino serlo, ser el bien para otros que yo quiero recibir. Me gusta contar sobre él y sobre el amor, que van juntos. Se ocupa el bien del amor y el amor del bien. Se preocupa, se entrega. El bien te alimenta antes que a su propia boca, te limpia las rodillas y te abriga. El bien quiere tu salud, que llegues a salvo, que tengas una casa, que estudies, que crezcas, que ames y que te amen.

El engaño, el arrepentimiento, la mediocridad, la frialdad, el pretexto, todas esas son cosas del mal, nadie las merece, sobre todo el bien. El mal es más fácil de encontrar, y entre sus trampas quiere que pienses que quitas la libertad, pero lo cierto es que tú eres libertad, tu compañía es libertad, tus brazos son amorosos, eres un regalo precioso, suave y agradable.

El mal solo es aceptado por quien no conoce de las glorias del bien, la calidez y la ternura del bien.  

El bien es generoso, te besa apasionadamente, te da la mano para girar, para cruzar, y si se va a China, te lleva consigo, y a cualquier lugar que tu camino se dirija, el bien te sigue acompañando, ya que así es él. Es una verdad.

El mal se disfraza de bien, a veces, y uno lo sabe. Se va el bien, y te queda faltando un poquito, pero se va el mal, y te sientes en un abismo, vacío, carente.

El bien es abundante, no escatima al dar, no se descubre de una parte por cubrir la otra, no se cae, es seguro, no le teme al mañana, no busca algo mejor, no teme de ti. Es de una sola pieza.

No le suplicas al mal para que sea bueno mientras tiras de su ropa y se la estiras y le cansas, no puede, pero al bien en cambio no le tienes que pedir que por favor sea bueno, porque sencillamente lo es.  

Del mal yo no me acuerdo, del mal yo me olvido y corro a los brazos del bien.

Por poco dejo pasar las diminutas felicidades

Ya antes he escrito sobre las pequeñas felicidades, hoy lo hago ya que los cambios son incómodos y el futuro es incierto. Así como felicidades, también hay verdades incómodas. Querer mucho no es ni vecino de querer intensamente, y son escasos los vínculos de permanencia voluntaria. Podría escribir también de las cosas que pasan con el tiempo.

Con la felicidad yo no me pongo exquisita, pero hay cosas que sí sé, como que no es la misma belleza para todos, ni la misma felicidad para todos.

Diminuta felicidad y belleza es por ejemplo, cuando pienso que tú ríes, quizás para ti es el mar, tu nuevo hogar, sable, florete, y espada. No lo sé, de los otros no conozco mucho, solo que estamos vivos y con posibilidades ilimitadas de agradables momentos. Pido los míos en silenciosas cafeterías. 

Si no está en tu plan tener una vida muy especial, está bien encontrar la felicidad en los sencillos momentos; me doy prisa en trabajar para salir a vivir, si no se atrasan mis tareas, me hago un favor. 

Mi día depende de mí. El sol a veces se alarga, y el aire de la noche es maravilloso; me gusta hacer café con el corazón tranquilo es garantía de que estará rico.

Hay veces que necesito estar sola. No es una felicidad diminuta.

¿Cuál es tu felicidad después del trabajo? Toma tiempo para no hacer nada. 

Los días de lluvia me apetece recordar, he amado y he sido amada. Esa es felicidad grande. Recordar el amor me calma, siempre hay más de aquello. Pensar el amor alivia mi estrés. 

Un tiempo de comer en armonía es pura felicidad. 

El sonido de la lluvia tapa el sonido de la música. Me gustan las mañanas de lluvia, pero más las noches, ¿Será por estar en una cálida casa, verdad? No existe una felicidad regalada, pero las noches de lluvia son una excepción. 

Es cierto que la felicidad comienza desde unos sitios insospechados, desde la flor, la mariposa, unas manos morenitas, una risa, un favor. La felicidad en el amor que se recibe, en los correos electrónicos del viejo amor, en los buenos días de los nuevos amores, que rico ese momento en que la felicidad vino y se queda por unos minutos o unas cuantas horas.

Los buenos vínculos hacen que ambas partes maduren, y con suerte, en apenas poco tiempo se puede vivir cantidad de felicidades pequeñas. Por suerte son pequeñas, y no necesitan años.

Cada persona tiene una comida que la consuela, ¿Hay alguna comida que sea un descanso para ti?

Lo cotidiano es cómodo pero no siempre divertido. Me gusta a veces trabajar afuera en vez del escritorio, para regalarme una experiencia. 

Mi felicidad se esconde en diferentes esquinas, y yo la encuentro, como si jugamos al escondite.  

Ciencia en todo y para todos

Está lloviendo desde la madrugada, y es alentador, aunque para algunos estropee el día y los planes, desde otra perspectiva hace un poco más acogedora la estancia, sobre todo si se prepara una merienda bonita, se ordena la casa, todo en su lugar, los platos blancos con los blancos, los cuchillos viendo para el mismo lado, sacudir el polvo, verificar el crecimiento del pequeño manzano (que no es evidente cabe mencionar), y a pensar.

Pensar en que menos mal se puede gustar de tantas cosas como cosas existen, que es posible ser bueno en muchas de ellas, y las otras quizás solo entenderlas por puro placer, y es que en ese momento de reconocer la ignorancia sobre algo, y pretender conseguir el entendimiento, ya se encuentra la ciencia. Esta, habita en lo más fundamental, lo elemental y lo básico. 

Hay quienes consideran que, para interesarse activamente en la ciencia, plantearse cuestionamientos científicos y ser crítico, es necesario ir a la universidad y aprenderlo, pero no, de hecho, aquello surge en realidad de la capacidad lógica básica de la persona. En general, cualquiera con inquietudes pudiese convertirse por sus propios medios en experto de cualquier tema, y más allá de eso, especialmente hablando de ciencia, puede el ser humano aplicarla a su día a día.

La ciencia no solo existe de forma compleja, sino que se encuentra accesible y detallada incluso en sus hechos más extraordinarios y complejos. El entusiasmo por los descubrimientos científicos se alimenta al descubrir en términos sencillos aquello que podría ser de difícil entender. Desde este sitio hay algunos hechos que debieran promoverse para el beneficio de todos, como que a cualquier persona le puede interesar de forma empírica aprender y profundizar sobre un tema sin importar cual, e incluso llegar a dominarlo con buenas bases.

Existe un mundo natural, físico, cuyo comportamiento es predecible, y resulta inquietante el saber que el ser humano tiene la capacidad de comprenderlo, cada día mejor, cada día más cerca. Aunque sus líneas incluso en la ciencia se muestren borrosas, la verdad existe, y cada mente debería o podría utilizase para buscarla.

Una mujer puede dar a luz varias vidas en un mismo parto, las mariposas fortalecen sus alas para volar al salir del capullo, bajo la tierra miles de especies forman sus hogares, el ser humano construye naves para ir al espacio y hay un verbo cuyo único uso es bajar de ellas y pisar la luna. El planeta tierra se encuentra en un sistema solar que forma parte de una galaxia, una de miles de millones de galaxias. Casi todo es relativo, y todo alrededor de algo y de alguien, es ciencia.

Ha guiado el desarrollo de la humanidad, fue capaz de sacar al planeta Tierra del centro del universo en donde se le ubicaba, y de presentar una realidad en la que quienes le habitan no son tan especiales sino un animal más producto de la evolución. Es un fin en sí mismo.

Durante cientos de miles de años se continúa haciendo ciencia simplemente para saber, por la intriga y las ganas de averiguar su origen y final, y si no, basta con ver alrededor. Los beneficios de la ciencia en la cotidianidad son incontables, y van desde eliminar ideas innecesarias para entender de dónde viene todo, ser un blanco difícil para las mentiras, falsedades, supersticiones, ser críticos, escépticos, hasta protegerse del engaño y el fraude. Quizás no se alcanza libertad absoluta, pero sí más de ella.

La persona tiende a ir tras algo confiable y absoluto, que guíe su vida de ser posible, un respaldo que acompañe sus aciertos y equivocaciones. Esto tiene sentido, pues por si solo sobrevivir ya es complicado, pero destacar lo es aún más. Hacia afuera ser feliz según las imposiciones sociales parece impagable, y una vez pagado, insostenible. Si a lo anterior se le suma lo complejo del sentido de la vida para quienes consideren que existe tal cosa, la situación empeora, pero esperen, que aquello es también relativo, que la felicidad también está en una taza de café en calma y una plática científica.

En aquella búsqueda ha parecido alentador involucrar diversas creencias místicas y espirituales, por ejemplo, los distintos dioses resultaron respuesta por siglos para explicar lo inexplicable en tanto al origen del universo, sin embargo, hoy se sabe que lo más probable es que el mismo surgiese del Big Bang. No así, conforme la ciencia logra explicar cada vez más cosas, se acerca el momento en que aquellas ideas dejan de ser respuestas válidas, es decir, en el pasado, antes de que se entendiera la ciencia, tenía algo de sentido pensar que dios creó el universo planeta por planeta, pero ahora la ciencia proporciona explicaciones más convincentes. Pudiesen algunos estarse sosteniendo de la vara equivocada.

Es necesario entonces preguntarse si es la ciencia realmente confiable, si es absoluta. La respuesta es que no, porque incluso la ciencia no posee aún todas las respuestas. Lo que es un hecho, es que se persiste en lograr entender la teoría de todas las cosas, y unificar de manera coherente las maravillosas fuerzas que gobiernan el universo.   

Volviendo al principio, el ser humano habita un mundo natural, las cosas son como son y de acuerdo a su naturaleza se comportan de formas específicas.  El método científico permite al ser humano recolectar datos hacia el entendimiento objetivo de esta realidad, tal cual es, y a su vez posibilita predecir lo que sucederá dentro del marco de condiciones específicas también.

Todas aquellas cosas que vale la pena conocer, deberían estudiarse científicamente; lo demostrable debería tener la palabra final en todo, sin embargo, es un hecho que no es fácil. Los pasos definidos para el uso correcto del método científico, inmergen a la persona al tema desde las preguntas más fundamentales, hasta el desarrollo de una teoría que, hasta ese momento, no existe, y no es posible saber cuándo se ha alcanzado la verdad absoluta, pues la vida útil del descubrimiento y el conocimiento hoy, es breve, pues avanza constantemente. Lo cierto es que la ciencia ha resultado exitosa por siglos, y que algunos de sus límites constantemente logran subsanarse.

Lo conveniente de abrirse a la ciencia, es todo, y convierte en algo seguro el abrirse a conocimientos, ideas y personas, pues todo lo desconocido deja de ser una verdad inmediata al descubrirse, y pasa a ser objeto de crítica, de duda y de estudio, y entonces quizás sí se convierte en una guía de vida.

Número de protesta

Reconstruir la autoridad creativa de la vida, ¿Se pide libertad o confianza?, ¿Cómo se vive con ligereza sin ser superficial?

Constantemente me hago preguntas, me gusta este universo que es extraño y maravilloso, la naturaleza de sus teorías científicas, si tuvo principio, si tendrá final, el espacio-tiempo y la luz. La moda partiendo del cuerpo y no del vestido, la belleza, el arte, la estética, la música. Me conmueve el ser humano buscando insaciablemente algo que acompañe su ser y su razón. Un motivo.   

La verdad detrás de cada cosa pudiese ser tan profunda que quizás un poco de superficialidad venga bien a los días, superficialidad en el sentido de tomar las cosas como vienen, reaccionar instintivamente, y poder recibir lo bueno y lo malo indistintamente, con humor de forma auténtica, o burlarlo. 

No sé si la mayoría siempre ve las cosas con remordimiento o seriedad, aunque veo tanta infelicidad allá afuera y alrededor que al menos eso parece. Por esto quizás mejor se acude a la ligereza. La ligereza para mí es cuando se está tan inmerso y empapado en algo que puede ser llevado alto, sin depender de que la consecuencia sea positiva, sino solo ser.  

Lo que salió mal es algo, no todo, la vida por lo general no acabó, ¿Y si acaba por mi impulso y decisión? Pues eso, acaba, y pasa a ser simple como la muerte. No había más días, aunque planearlos pudo ser el sentido o parte de lo mejor de la vida. Para mí todos los problemas son lo mismo, los quiero resolver igual, para todos llamo, y luego de cualquiera, yo sigo. Todo aquí gira, comienza de nuevo, si no comienza, es que fue el final, y con suerte al menos uno se habrá divertido.  

No me molesta que sea temporal, me estimula para crear.

Desde que tengo uso de razón he vivido constantemente entre la ofensa y lo que para mí es el arte sofisticado de vivir, una búsqueda y pasión aparentemente injustificada, pero respuesta a algo más grande. Mi trabajo e ir contra la corriente, que soy testaruda cuando se trata de mis ideas, llevarlas a cabo, cometer mis propios errores en vez de escuchar a los que me dicen que estoy totalmente equivocada.  

No puede valer la pena suprimir el pensamiento para evitar un golpe fuerte, ni amar solo pensando en la belleza física o el placer, ¿Por qué habría que repetir las mismas palabras de otros, seguir sus pasos, cumplir sus deseos?

No he querido atravesar mi tiempo aquí prácticamente dentro de una lápida con fecha, y saber que ahí termina todo, sino que hasta el momento decidí mostrar lo que yo pienso y lo que soy capaz de hacer. No creo que mi actitud jamás raye en lo vulgar, sino en la vida. 

¿Quién no quisiera que sus ideas den en el blanco?, si aquello es el triunfo.

Me resulta como un mundo maravilla, «Planeta Maravilla Tierra», de verdad me estoy divirtiendo. 

He fracasado, todos fracasamos, el que diga que no fracasa se considera perfecto, y nuestra humanidad es errante, el más inteligente sigue teniendo inteligencia limitada, y la existencia más grande todavía es pequeña si se compara con el entorno. Todos somos reemplazables, pero insisto, es como un mundo maravilla, y hay que divertirse. 

Se siguen habitualmente las reglas de alguien, con temor se decide vivir bajo las reglas de Dios, para salvarse y ganar su amor, y también las reglas del estado para alcanzar estabilidad y no pasar vergüenzas. Parece gustar eso de no pensar y más bien acatar, sin cuestionarse, sin saber. Yo no creo en muchas cosas, pero creo en la vida como sagrada, en la humanidad y sus posibilidades infinitas de sentir, y también en la verdad, las verdades, la ciencia y la matemática, las respuestas y los cálculos.  

Se pierde a veces la oportunidad de la estabilidad, pero se añade el sueño, y yo añado el sueño.  

El sueño es el único momento cuando podés estar libre con tu fantasía y tus pensamientos.  

Soñar no cuesta, y no se es avaro con los sueños.  

Los sueños deben ser grandiosos, si se es un buen soñador, que construye sueños de calidad, pues sin calidad, un sueño es una pesadilla. Una visión amplia de lo que ocurre alrededor ayuda.

¿Por qué se le arrebataría los sueños a las personas? 

Si los sueños son lejanos, no se tiene nada aún, es una suerte poder intentarlos sin que exista nada que perder. A veces la idea está frente a todo el mundo.

Hay cosas que no puedo decirle a nadie, porque la gente no solo critica una opinión, sino las otras vidas, y la lengua puede ser bastante cruel. En esos casos, solo me tengo a mí misma como referencia, pero estoy bien con ello. 

Dirán, ¿Cómo publicaría alguien algo así? Pero yo siempre tomé decisiones difíciles. Jamás he tratado de convencerme, estoy convencida de destrozar el esquema.  

Con imágenes fuertes se logra que la gente piense, y se entienden las cosas incluso antes de articularlas. Ese es un gran poder. Sé que el trabajo que estoy haciendo es un trabajo para el futuro.   

Mientras mi padre viva quisiera hacerle preguntas, no sé si son muchas, pero sí conocerlo, conocerlo mejor. Uno debería conocer a sus padres.  

Papá sabe tantas cosas, guía cantidades enormes de trabajadores y lo hace desde el trato más gentil, y entonces seguramente conocé grandes historias, y cada una de ellas tiene su regalo para el conocimiento del pueblo. Ha sido una luz, sobre todo en mis primeros 21 años de vida. Una infancia feliz. De niña me compraban vestidos tan lindos, de corte limpio, sofisticados. Jamás una familia con dinero, pero padres amorosos y trabajadores con gran gusto. Papá me daba la mano y yo giraba y giraba.  

Lo mejor de los buenos recuerdos es que nadie puede quitarlos de su lugar, y amarlos no implica aspirar volver a ellos. El crecimiento y las nuevas ganas, aspirar a un poder que perdure, aunque eso rara vez forma parte del flujo natural de los acontecimientos. 

Una presencia profunda, una verdad. Endulzamos las cosas, decimos que no había presupuesto extra cuando en realidad no se contó nunca con presupuesto alguno. Él me decía la verdad, que tanto me gusta ahora. 

¿Cómo no me iban a gustar tanto las flores? Eran lo que tenía.  

Ahora filmo todo. Es mi manera de recordar. Las flores, la belleza, las personas.

Las personas buenas, cada una puede llevarme a un mundo nuevo, he ido ya a cien mundos distintos a través de puntos de vista.

Nunca me lo explicaste.  

Nunca te lo expliqué porque era simple.

¿Y tú…eres celosa?

Ayer en una cena me preguntaron, ¿Eres celosa?, pensarás que dije algo con lo que pudo parecer, pero realmente la pregunta surgió porque sorprende un poco que alguien no lo sea. Luego de estar unos segundos pensando la manera ideal de responder, decidí nada más decir la verdad, que en efecto no, no lo soy.

Hay mejores maneras de demostrar molestia o incomodidad que las escenas de celos, y es por ese motivo que aconsejo dejarlos de lado y actuar de una manera más inteligente y con pleno uso de facultades humanas como la razón.

Desde que me considero una mujer segura y me gusta mi vida en todos los sentidos, entonces dejé de ser celosa y sentimental, y gracias a esto he logrado evitar momentos de angustia causados por celos, y también aconsejar a mis amigas para no pelear y mejor manejar ciertas emociones a su favor y beneficio. Eso quiero hacer al publicar esto, como si fueses cercana a mí también.

Posiblemente toda mujer que gusta de alguien, que ha tenido una relación amorosa, o al menos intenciones románticas, habrá sentido celos. Esencialmente la razón es el miedo, y ese miedo surge de la inseguridad, de una autoestima baja, del temor a no ser respetadas, o bien, perderle (como si fuese alguien algo que tenemos). Todas sentimos celos por distintos motivos, y por supuesto algunas mujeres serán más celosas que otras, pero voy a referirme a situaciones bastante comunes.

Vamos primero a hablar de confianza, ¿Te ha dado razones para no confiar?, ¿Faltó a la lealtad o la fidelidad? Si la respuesta es sí, y honestamente no sientes que podrás perdonarlo pronto, entonces lo dejas y sigues adelante sin él, que además no es indispensable, menos si actuó de manera cruel o hiriente sin importarle tus sentimientos. No vale la pena continuar enojada, serás miserable en una relación que no te brinda paz. Por otro lado, si en su defecto consideras que no es importante lo ocurrido en comparación con sus virtudes, su trato hacia ti y su compañía, entonces deberías perdonar y dejar lo que pasó atrás. Creer honestamente que fue un error, que no lo hará de nuevo, y no volver a hablar de ello.

Ahora bien, para la mayoría de nosotras, que no hemos aún experimentado una de estas situaciones de irrespeto explícito de su parte, engaños, o motivos para desconfiar, y todavía sentimos celos, celos de sus amigas, de la atención que recibe de otras mujeres, de verle consumido en el celular o las veces que da “me gusta” a otras por redes sociales, todo tiene una explicación, está bien, no estás loca, y no debes aceptar nada que no te satisfaga. Deja que yo te explico.  

Sentimos celos cuando pensamos que nos falta algo, y entonces al ver que otras tienen lo que «nos falta» (no nos falta nada, apenas es nuestra percepción), nuestro ego sufre, se rompe, se quiebra. Compararte es un gran error, tendemos a comparar lo mejor de alguien con lo peor de nosotras.

En ese momento te invito a recordar que nadie es perfecto, y a pensar en tus cualidades. No existe quien tenga todas tus virtudes. Quizás la chica que te da celos es más atractiva físicamente, pero ¿Es paciente como tú?, ¿Es inteligente como tú?, ¿Tiene el corazón grande igual que el tuyo?, ¿Cocina como tú?, ¿La respetan tanto como se te respeta a ti?

El conocimiento es poder siempre, y quizás dejar de estar solo saboteándote te permitiría ver que muchas mujeres atractivas tienen aún novios que les son infieles, jefes que les tocan la pierna (y eso no les molesta, lo creen normal), o quizás hogares que se caen a pedazos, no son inteligentes ni podrían dar una conferencia sobre el medio ambiente o los derechos humanos. Quizás también la mujer que te da celos parece ser demasiado inteligente pero no tiene tu simpatía y tu naturalidad, quizás es un cerebro, pero no tiene tu luz.

Muchas mujeres que te dan celos, no te causarían nada si las conocieras.

De cualquier manera, la solución está en ti. Mejora en todo sentido que quieras o puedas, en toda área de tu vida. Aumenta tu confianza aprendiendo nuevas habilidades, adquiriendo conocimientos, aprende de ciencia, de arte, de matemática, de cultura, idiomas. Mejora tu apariencia, inicia en el ejercicio o una liposucción si eso te haría feliz y satisfecha, trabaja en tu timidez o en tu tono de voz. Mejorar no significa que no te quieres, sino todo lo contrario.

Tienes derecho a que te incomoden algunas actitudes y acciones, tus sentimientos están bien, es completamente normal sin importar cuáles sean. Puedes cuestionar el comportamiento de tu novio sin dejar entender que te sientes insatisfecha contigo misma (con gusto). Es innecesario intentar calmar la irritación que crece dentro de ti al sentirte irrespetada, de hecho, si desde que iniciaste tu relación exigiste respeto en las cosas pequeñas, será fácil que cuando le expreses aquello con lo que no estás de acuerdo, no se moleste, sino que incluso se sienta avergonzado y no lo haga más.

Hablar mal de otras mujeres no hace que ellas se vean peor, sino que permite a los otros saber de tu inseguridad. Conviértete en una mujer que puede admirar la belleza e inteligencia de las otras mujeres, sin sentirse menos bella o inteligente. Puedes hacer esto, y al mismo tiempo, mantener tus estándares de respeto.

Un hombre bueno que te valora y te ama, que es feliz a tu lado, se ríe, y te admira, querrá seguirte teniendo al lado, y para lograrlo te demostrará respeto sin que se lo tengas que estar pidiendo cada día, sobre todo si él sabe que tienes un excelente concepto de ti misma, y que si no te dan respeto, sin importar de quien se trate, te vas a levantar y te irás, sin dramas, llantos, ni remordimientos.

Si por ejemplo tu novio da “me gusta” a fotografías provocativas tal cual si estuviese en un “todo lo que puedas comer” sin tener que detenerse en algún momento, debes saber que no es normal, y que tu molestia no te hace una mujer insegura o una celosa exagerada. Eso es irrespeto, y voy a darte motivos.

Cuando tu novio sigue a una chica en Instagram por ejemplo, está creando una relación, aunque esta sea unilateral. Algunos hombres no entienden la razón de que algunas mujeres se molesten por esto, dicen “solo porque esté en una relación no significa que esté muerto” pero sorpresa, para el caso, tú tampoco lo estás.

En general, las mujeres reciben atención. Los hombres la dan, ya sea que eso signifique pagar cosas, abrir puertas o proteger. Los hombres obtienen placer sexual al mirar a mujeres poco vestidas, y cuando dan “me gusta” a este tipo de publicaciones le dicen públicamente: “Me gusta esto, sigue haciéndolo.» ¿Por qué no se nos permite molestarnos por esto?, ¿Y si ella responde?, repito enfáticamente, es público, por el amor de Dios, ¿Por qué te gusta algo públicamente y arriesgas que tu novia lo vea y lo que ella puede sentir? El ego y la falta de empatía haciendo de las suyas.

Personalmente, uso Instagram para seguir a mis amigos y cuentas que me gustan o admiro. Mis redes sociales jamás serían un problema para mi novio, a decir verdad, por lo tanto, esperaría lo mismo el 100% del tiempo, y aclaro que publicar las fotografías está bien, no estás haciendo nada malo, es solo que todas sabemos que cuando a un chico con novia le gustan nuestras fotos de ese tipo, nos sentimos un poco mal por la novia.

Tener necesidades y deseos no te hace necesitada o loca. Las líneas deben estar pintadas con claridad, y si prefieres no tener una relación con alguien que encuentre la necesidad de difuminar esas líneas es algo de aplaudir y tu derecho.

Recuerda aquello que te hace especial. Conviértete en una mujer orgullosa de sí misma, y pasa de sentirte afortunada de estar con él, a considerarlo afortunado de estar con alguien como tú.

La mejor forma de recibir respeto, es ser respetuosa también, pues el ejemplo arrastra. Si respetas a tu pareja, y te respetas tú misma, entonces solo te permitirás acompañarte de un hombre respetuoso. No veas las cosas pasar como si no te hicieran sentir nada, si algo te molesta, no lo permitas.

Esto puede ser poco a poco, aconsejo silencio antes de expresar las ideas en desorden y de mala manera y demostrar que te importa mucho. Ya calmada, sin llorar, sin enojarte, sin pelear (pelear nunca te dará la victoria) podrás comunicar lo que sentiste y el motivo por el que eso no te parece una acción considerada hacia ti. Sin que esto signifique un mal rato para ambos, puedes encontrar la manera de hacerle entender que hay acciones que no van dentro de un vínculo basado en el respeto, una buena manera de hacerlo es al ver que otro está actuando igual que él, utilizarlo de ejemplo, algo así:

Tu novio está dando “me gusta” a fotografías comprometedoras, pero tú ves que el novio de otra amiga tuya también lo hace, entonces dices «el novio de Sofía pasa siguiendo y dando “me gusta” a las fotos provocativas de tantas chicas, ¿Puedes creerlo?, ¡Qué falta de respeto a su novia!, pobrecita. Por dicha tú no me avergüenzas ni me causas incomodidad así», y le das un beso tierno.

Si tu novio está viendo de manera repetida a una mujer que tienen al lado, dile: ¡Está muy bonita verdad!, sin sarcasmo, pero para que se note que él está siendo evidente. Y sigues hablando de otra cosa. Está bien admirar mujeres atractivas, incluso nosotras lo hacemos, pero si es constante, entonces está irrespetando tu presencia, y por consiguiente, no la merece. No estuviste dos horas arreglándote para que esté viendo a la chica de la mesa de al lado o incluso en su celular todo el tiempo.

En todos esos momentos incómodos, aconsejo no actuar molesta, sino mantener la calma y posteriormente tomar acción. Iniciar una pelea es poco inteligente y tiene un resultado distinto al que podrías estar esperando. Luego de pelear con tu novio, olvidará todo lo que te prometió en ese momento y definitivamente no va a cambiar, y tú estarás exaltada y con tristeza. Mejor no.  

Durante el proceso de mejorar el autoestima, y aunque ya lo consigamos, seguimos siendo seres humanos, estamos anuentes a sentir cosas que no necesariamente nos harán bien o felices, y es importante poder comunicar aquello con sinceridad.

Mi conclusión, es que no te comportes celosa, no te consideres una mujer celosa, mantén la cabeza fría y el concepto de ti misma claro, para que las virtudes de una mujer preciosa y buena no te hagan sentir inferior, para que tu seguridad aumente, para transmitir confianza y no miedo. Declararte celosa habla mal de la manera en que estás viéndote al espejo, y habla mal de tus relaciones con otros. Ordena lo que sientes y encuentra aquello que te causó tanto agobio, entonces piensa en tus fortalezas, que estoy segura de que son incontables. 

Cuestionamientos morales

Sugiero elegir lo que dicta la razón y no el sentimiento, morir en manos de la curiosidad, compartir opiniones exponiéndose a la confrontación y la posibilidad de estar equivocados, y sobre todo buscar la verdad, el dato correcto, la explicación, el motivo, la respuesta, su ciencia, la ciencia de todo, y la información convirtiéndose en conocimiento.

El abandono del sentimentalismo como persona en jefe podría ser lo que te permita cortar amistades de años si es que llegás a entender que carecen de respeto o buenas intenciones, dejar de ser utilizado por los otros para fines egoístas, y así también, quedarte en un lugar por interés y beneficios por el tiempo necesario. Ser capaz de entender que no todo lo que te apetece será bueno, y abstenerte de ello.

Las decisiones bajo el uso de facultades humanas como la capacidad de análisis y el cálculo, abren un mundo de posibilidades mejores que caer. Pienso en este ejemplo, supongamos que tengo dinero para apenas un poco de gasolina y me dan a elegir entre un medidor que marque siempre lleno, o uno que indique su estado real, yo elegiré que este muestre la verdad, pues el autoengaño podría ocasionar que una noche el auto se detenga en una calle sola, oscura y peligrosa por haberme confiado en aquella mentira, en cambio, si mis ingresos suman mil dólares, pero puedo aparentar frente al banco que son dos mil dólares, yo elegiré la segunda, para tener mayor poder frente al banco, teniendo siempre la clara certeza de que el dinero real a utilizar no son dos mil dólares, sino mil. La diferencia está en que uno me ciega e imposibilita ver la realidad, pero el otro es mentira para el resto, y no lo es para mí, sino que yo lo controlo.    

Hace años salí con un hombre que trabajaba hasta dormirse con los zapatos y anteojos puestos, luego de unos meses su anhelo era que fuésemos de viaje juntos. Llevarlo a cabo, aunque pocas, suponía también algunas inversiones y sacrificios para mí, que honestamente no resultaban prioridad, así que decidí no hacerlo en una, dos y tres ocasiones, sin cuestionamientos. No podía tomar tanto tiempo lejos de mis obligaciones laborales y académicas, su destino no era de mi interés, y gastar algo de dinero en otra cosa que mis propios planes no era una opción, así que decliné. Aquella no fue una decisión agradable, ¿El precio? Perder por completo el vínculo.  Aquello me hizo parecer una mujer egoísta, que lo fui, y no me pesó, sin embargo, es un claro ejemplo de cómo una decisión puede significar bastante. Quizás le quería, no lo sé, pero otras cosas tenían mayor peso y factibilidad.

Pongo en la mesa también el sí y el no, aquello que es lo correcto, los juicios, mis propios juicios, y la cantidad de veces que una persona deberá tomar decisiones que serán trascendentales para su presente y futuro. Un error se lo manda cualquiera, pero la forma en que lo maneje podría dejarle en banca rota, sin trabajo, sin pareja u otros bienes que quisiera conservar; resultará en ocasiones la paz, la opción correcta, y en otras, un sinfín de lamentaciones. De ahí la importancia de recordar las capacidades que nos son propias.

Frente a mis errores de peso, lo primero que he hecho en el pasado es procurar salvaguardar mi vida, mi cabeza, y si me considero una mujer muerta, acudo a otra cabeza, una cabeza que se encuentre fría y en calidad de tomar acción, pues la culpa a mí se me da, podría acabarme cualquier día, pero ciertamente no cualquier cosa me la provoca. Si cometí suficiente como para acabar conmigo, prefiero acelerarlo, que se sepa ya y poder dormir, que vivir con la posibilidad latente de que reviente, sin embargo, también es cierto que tengo limitaciones para la sinceridad, debo decir.

¿Todas las mentiras y aquello “malo” que se haga se convertirá en cargos y consecuencias para el futuro? Realmente yo no lo creo. No pienso que todo lo malo o bueno que alguien hace se le regrese, sino que aquellos que hacen el bien y el mal recibirán todavía cosas buenas y malas de manera indistinta. Por supuesto lo que sí creo, es que lo que sea, habrá que hacerlo con alevosía y premeditación, en pleno uso de las facultades mentales complejas y maravillosas que posee el ser humano.   

Dando pasos desde los inicios, la elección, la preferencia y la decisión puede encontrarse aún entre conceptos que parecen no tener mayor relación. Entre la impaciencia y la pereza yo me iría por la impaciencia, me parece que está mejor el mantenerse atento para lo que venga y resolver, que la pereza, tan simple e ineficiente, o también, que entre ser olvidadiza o cruel, prefiero olvidar, pues se me da naturalmente y no me trae todavía problemas que no posean solución, en cambio jamás he logrado sentir satisfacción en la crueldad, sino que me parece un acto inútil y de mal sabor.

Entre retirarse del lugar de los hechos, el sitio de los daños y hacer un escándalo para suplicar respeto y amor, aconsejaría a otros aquella opción que no dificulte sujetar la dignidad hasta el último momento, y entre las estrellas y los planetas, yo cuestionaría ¿Para qué? Si debo escoger entre la cirugía plástica y hacer ejercicio existen variables de persona a persona, será conveniente en algunos casos la una o la otra, lo cual da pie a considerar no ir siempre por lo  que la apariencia o la mayoría consideren correcto, sino por lo conveniente, y no creo que estas dos suelan ir de la mano.

Desde la mayor voluntad una persona podría dar sus órganos sanos antes de buscar en el mercado negro un riñón o un corazón, pero si no es compatible, el mercado negro no parecería tan malo para alguien que ama y se rehúsa. Entre ir a la cárcel por buscar un órgano para un ser amado, o no hacerlo y tomar con resignación su muerte, seguro que hay quien prefiere ir a la cárcel y la vida que salvó como una certeza. Entre prisión y ser eternamente prófuga de la justicia, yo, por ejemplo, me quedo con la segunda, pues huyendo al menos puedo todavía sentarme a disfrutar de un restaurante viendo el atardecer, pero la cárcel parece un lugar insoportable para alguien como yo.

Entre ser un terrorista y una ladrona, prefiero ser una ladrona, de mentir (poco o mucho pero bien) a hacerlo de forma torpe y no poder jamás resguardar mi bienestar por medio de la mentira yo elegiría la primera, entre matar a mi peor enemigo o matar a un pedófilo, asesino al pedófilo, además de que entre tener enemigos o no tenerlos, yo prefiero no tenerlos. Con respecto a lo anterior, esas elecciones en apariencia absurdas o improbables son mías, y no me es posible tener idea de si los otros se inclinarían al mismo lado, ya que es de esperar que las elecciones de cada uno se rijan por sus propios razonamientos y su propia expectativa, y no por estar arraigados a idea ajenas.

El colocarse en situaciones hipotéticas, aunque lejanas o en este caso para muchos «carentes de moral» podría más allá de ser una actividad loca y perversa para perder el tiempo, representar la apertura y acceso a posibles soluciones previas a problemas cotidianos simples, y así tener una mejor reacción al verles llegar, al igual que tener ordenados gustos, prioridades, límites y deseos, para la ocasión de estar en frente del momento de elegir. 

Voy a extrañarte como un loco

Isaac Newton, uno de los científicos más importantes de todos los tiempos era milenarista, y planteaba que el fin del mundo sucedería en el año 2000, ¿Cómo pensar que algo es absurdo para unos u otros?, desde esa perspectiva se puede invitar a la persona a plantear, y plantear. Imaginar y razonar teorías descabelladas para el resto podría resultar apenas inofensivo. A Newton no se le recuerda por una teoría fallida. 

Yo te echaba de menos, no sabía nada de vos desde unos meses atrás, igual que en aquel famoso crimen, y me preguntaba la manera en que la vida jugaba todo este tiempo con tu existencia y tus planes. Esto es lo que sucede a un nivel muy íntimo al ver caer una teoría en la que había sido puesta un poco de fe; un testimonio de la fragilidad de un ser humano, y su angustia existencial al enfrentarse a un abismo.

Según mis conclusiones, había tanta luz entre nosotros, que perdernos para siempre de manera racional sería un acto ruin. Mi anhelo era mirarte a los ojos y recordar que eras bueno, o no tan malo, generoso, paciente, leal. Sentía en ocasiones que esto era algo difícil para mí, para vos, pero si eso es dificultad, ¿Qué decimos de la vida de un campesino en la edad media?, de cualquier manera, lo cierto es que esto siempre pudo terminar tremendamente mal.

No quiero parecer conservadora, pero al verte venir, te abrí apenas para saludar, y sin darme cuenta te permití recuperarme, te recuperé yo a vos. Por apenas unos instantes sé que quisimos hacerlo, sé que fue mutuo; me supiste a gloria, pero es que la gloria era más bien como ganar algo sin lealtad ni honradez, ganar con los soldados de otros, y recuerdo bien que para Maquiavelo aquello no tiene gracia, al igual que la extraordinaria suerte, y para ese momento, no tenía ya nada que hacer, nada además de olvidar. Hay pasados inolvidables, y caminos irreconstruíbles. 

Entonces sentí pena por vos, y nuevamente, te dejé, aunque la luz de la casa se apagase un poquito. Empecé a lamentarme por lo que te esperaba, te asesiné con cálculo y frialdad una sola vez en mis pensamientos. Me fui tan fácil de nosotros, como si no me importase, pero sí que lo estaba sintiendo; pasó que esto no me había pasado nunca, que solo me pasó con vos.  

Aunque no haya una bestia, sangre, guerras nucleares, terremotos, brujas o se sequen los mares, aún sin disparos y gigantes, nuestro final puede siempre estar a la vuelta de la esquina, y yo lo estoy sintiendo ahora, lo siento por vos, que no entendés de lealtad, ni de ganas, y que no experimentarás acompañado de estas manos una madrugada en Denny´s, ni verás llover conmigo, ni nos besaremos al cocinar y en el sofá. Si  nunca jamás tendremos un jardín. Vos te perderás el amor de mis amigos en las fiestas de cumpleaños, y lo guapa que me pondría para que salgamos a cenar. 

En mi teoría teníamos éxito, y serías feliz, y ahora  en ella serás vos quien vuelve a sentir que su valor es una maleta medio llena, aunque en esta cabeza buena eso jamás fue una verdad, y de haber sido así, tampoco era relevante. Mi vida ya está llena de gente que compra compañía y favores con dinero, pero vos eras de otro saco. 

Contarte que parecías como la vida que nace, un niño que llega al mundo gritando, con fuerza, con manos suaves. Un niño amoroso, que siembra en otros unos sueños y unos planes, planes como los de quererte y cuidarte. Parecías, no lo eras, tantas cosas locas para llevarte a vivir no ocurren ni en los libros de Terry Pratchet, pero yo tampoco seré recordada por una teoría que se me cayó. 

Pequeña pero segura felicidad

Hoy desperté un poco más temprano que otras veces, tuve mi tiempo de café y sanar, y cantaban los pájaros como de costumbre. Estuve profundizando sobre aquello que me anima; en mi soledad puedo ser sincera conmigo, cuestionarme cosas, y también entender o tratar de hacerlo.

Hay días alegres y días duros, y lo que intento es no olvidar que cualquier momento es preciso para sentir felicidad pequeña. Conocer las prioridades alarga el día y propicia momentos buenos. Por lo general, mi vida es buena, tiene calma y regalos que me permito al no esperar nada, sino hacer y dar lo mejor, y ver lo que sucede con benevolencia y cariño.

La felicidad pequeña no impide que llegue una gran e inesperada felicidad, pero la felicidad pequeña puede si se decide así, ser constante. Un poco de pequeña felicidad puede ser algo seguro de cada día, un recurso que se posee, para no depender de la sorpresa, la suerte o la fortuna de que algo asombroso ocurra. Lo ordinario por sí, puede ya ser asombroso, y una respuesta a la incertidumbre de cada persona.

Tomo al menos un tiempo corto pero obligatorio diariamente para colocarme en una situación que me hace feliz, esto es importante, pues he aprendido a abrir espacios en medio del ajetreo, de la formalidad y lo que debería ser, y disfruto conectarme conmigo y con la vida que está pasando justo cuando parece que no es posible. Si me encuentro diariamente en posibilidad de sentir felicidad, ya no necesito el viernes o vacaciones, sino que todo tiempo es agradable. Puedo asegurar al lector en este momento, que aunque parezca mentira, este texto puede ser una verdad. 

En matemática dicen que el orden de los factores no altera el producto, pero yo digo que en el diario vivir y la cotidianidad, el orden de las cosas sí puede afectar el producto, y aunque aleatorio o aparentemente improbable, sostenerse de esa manera puede ser la diferencia entre sentir felicidad en una vida ocupada e imperfecta, o no. Aquello que da felicidad debe ser prioridad, y tener prioridades determina el ritmo de la vida.

Si se está esperando siempre una situación extraordinaria o aquello que hace falta para estar complacido, entonces la felicidad se vuelve distante e imposible, salen de la boca y habitan en la mente pensamientos de insatisfacción y desgana, ¿Ser feliz? si no existe tal cosa, y los días son largos, vacíos y estériles. Obtener felicidad es más bien jugar con lo que se tiene, sin importar si mañana habrán mejores juguetes, herramientas o el espacio para hacerlo. 

Algunos ejemplos de la manera en que hago esto todos los días podrían ser los siguientes: estoy en la oficina pero puedo hacer una pausa y salir caminando a visitar un museo o una galería, decido pintar unos vestidos o flores en mi libreta mientras bebo algo caliente en un lugar sencillo pero acogedor al salir de una reunión o en medio de entregar alguna información en un banco, preparo la merienda con detalle aunque deba pronto salir, cambio unos minutos de sueño por tostar el pan y colocar cuidadosamente la miel por encima. Es conveniente aún en medio de un caos interno por compromisos sacar fotografías en el jardín del sitio al que fui comer, o simplemente escribir mientras escucho un poco de música sentada en alguna banca, sala de espera, o espacio público.

Una vida que es buena es ocupada, yo realmente voy casi todo el día de un punto a otro, y todavía me parece fácil. Es fácil. En la oscuridad procuro seguir siendo cálida y generosa conmigo, y regalarme vivir todos los días y no solo algunos pocos, y así lo hago. Me gustaría que tu día y el mío sean buenos, con unos momentos buenos y una esperanza que se mantenga alimentada de ellos, y por eso escribo esto.

¿Qué haría alguien a quien le importa?

Casi siempre que escribo lo hago con la intención de que otros consideren pelear hasta el final, y que aquel que se elija como propósito no sea abandonado sin que primero exista resistencia y voluntad, una búsqueda persistente y genuina de convertirlo en algo personal y tener el coraje para ir por ello.

Tanto estudiar e indagar del sufrimiento me hace cuestionarme casi todo, y es que siendo franca no creo que lloriqueando en los rincones sintiendo lástima e impotencia se logren grandes cosas, sino que en su lugar le apuesto a desarrollar sensibilidad en tanto a lo frágil que la vida es.

Reconozco que en ocasiones no hay sino que aceptar cuando no se puede hacer nada para remediar una situación que se ha ido fuera de nuestro control, y reconocer desde la paz que se deberá sobrepasar estoicamente con dignidad y compostura… pero cuestiono también, ¿Y cuando no?, ¿Qué sucede si habían opciones?

Esta mañana pensaba en lo que podría construir una persona a la que le importa algo más que sí mismo, cuando existe interés por lo que excede el propio cuerpo, su vanidad y sus antojos. Hay quienes crecen sintiendo que amar es irse, pero al menos yo no creo que estar aquí se trate de una experiencia tan ingrata e imprudente, con cualidades grandiosas en nada, apostando solamente a las propuestas económicas y la carne. No todo es conocido y amado, pero cada beso debería ser dado con amor.    

La vida no es perfecta, y nunca pasará a serlo, hay injusticia y sufrimiento por doquier, en cada esquina y en cada corazón, muchas veces no podrá ser cambiado lo que tan mal aspecto tiene, aquello no tendrá remedio y deberá ser aceptado para seguir adelante. 

Entonces me pregunto, frente a tantas posibilidades, ¿Qué haría alguien a quien le importa? -Todo, haría todo, y todo no es más que aquello que pueda. 

Aquel que carece de tesoro, ¿Qué cuida y lo mueve?, ¿En qué piensa, qué guarda?, quién no posee un tesoro, no tiene nada en el mundo. Yo lo tengo claro, mis tesoros se han ido acumulando pero no hay ni uno arrumbado; mis posibilidades de amar gracias a ellos han llegado a ser tantas que en ocasiones negocio con respecto a él con quienes del todo no tienen.

Siento que hay un espacio bueno aguardando para cada ser humano, para todos nosotros si mantenemos los ojos bien abiertos. El sentimiento que puede tomar la persona por algo o alguien es esplendoroso, lo acerca mucho a lo que quiere ser, le da poderes y grandeza.

Constantemente me encuentro repitiendo frases que me han enseñado aquellos de quienes he sentido protección, pero me es inevitable, ¡Cuánta razón han tenido!

Independientemente de la situación y las conclusiones de cada quien, no hay fracaso, llanto o golpe que deba tener el poder de romper por completo lo que nos mantiene caminando, los propios errores exigen que uno se conceda un perdón honesto, alejando la culpa, y abandonando aquello que se ha tenido arraigado a priori como verdadero.

Mejor que el pasado, y para siempre

Una idónea compañía para los días es el recordatorio de que estar aquí en la tierra con un corazón palpitante debe ser para otra cosa que ganar una miseria en un trabajo ingrato, salir de casa por doce horas para alimentar los hijos, correr y pretender, satisfacerte tímidamente luego de la angustia de no lograr los pagos del mes, lidiar con violencia, indiferencia, o pelear cualquier tipo de guerra con la vida constantemente.

Por mi parte, hace mucho decidí que hay una realidad que no estoy dispuesta a vivir, me tomé la atribución de amar tantas cosas que se me dificulta apartarme de ellas, y me construí para el vacío unos remedios propios. Me permito calma y felicidad, y pienso con libertad en el pasado. Veo el pasar de los días, lo bonito, lo bueno, y entonces el arte de encontrarme constantemente inspirada y plena me resulta como el pasado, como era el pasado.

En el pasado podía recordar con frecuencia que lo podía todo,  y es que últimamente también lo he podido todo, y con todo no hablo de un absoluto, del todo de todos, sino de lo que es imprescindible para mí.

He aumentado mi margen de maniobra, dejando de lado mis temores, entré en un periodo sin llantos, libre de alzadas de tono, y carente de domingos tristes. Hoy disfruto mi todo, y agradezco ese todo, y de alguna manera aquello que creo que es lo mejor me recuerda el pasado, pues viví lo que agradecí más, lo que creí que era todo y no lo era, y ahora desde lo lejos al fin siento y me muevo por lo demás, me gozo el presente, y agradezco lo infinito, y que por suerte va mucho más allá de lo que el pasado fue.

Vivo momentos de inmensidad tan grande que el silencio y la contemplación de los detalles alrededor es la respuesta más coherente; la respuesta es también al menos por ahora, que estoy muy conmigo, hasta que lo demás esté conmigo también, y que esto sea así como casi siempre, pero para siempre.