Se venden seres humanos, envío gratuito

La violencia en cualquiera de sus formas, el hambre y la guerra no son temas que reciban una amplia cobertura, no suelen ocupar titulares por más que abunden, y muchas veces solamente se convertirán brevemente en tendencia por motivos sensacionalistas y superficiales.

Es claro que socialmente existen muchas fallas, y que algunas realidades resultan incomprensibles, las grandes brechas son el martirio que golpea el concepto de justicia que poseen algunos, la excesiva ignorancia pudre todo lo que toca, y la indiferencia se vuelve adictiva; hay lagunas oscuras entre el pensamiento y el conocimiento del mundo, pero estas no son una constante, y aunque valiosas, no lo son todo.

De la humanidad yo siempre he preferido resaltar lo hermoso antes de lo impío. Antes lo bueno de absolutamente todo lo demás, y habiendo dicho esto, puedo sostener que siendo la humanidad constructora de posibilidades infinitas, no se debe ni se puede negar el efecto realidad. La situación precaria e inhumana bajo la que viven muchos no puede pasarse por alto, y una de ellas que resulta crucial es que hay seres humanos opresores, y seres humanos oprimidos, independientemente del motivo que les condujera hasta ese lugar o posición.

El conocimiento no ciega ni ata las manos de alguien que reconoce su condición humana, y es que, en efecto, hay seres humanos de seres humanos. En medio de todo esto que vemos, está nuestra humanidad, de origen tan complejo como humilde, con una necesidad real de amor y carácter. Seres imperfectos pero perfectibles, frágiles, intentando convivir con otros seres humanos, y ese es nuestro estándar. Cada concepto de normalidad, rareza o distinción pasa a ser insignificante al intentar categorizar a cada uno de nosotros, pues la vastedad de adjetivos calificativos es tanta como la persona misma.  

El tema es más complejo que asociar el conocimiento y exceso de conciencia con la infelicidad, asumir que la sabiduría en un estado profundo imposibilita ver la otra cara, la cara guapa, no tiene mayor sentido. Sí que se puede buscar un conocimiento profundo y continuar viviendo y trabajando de forma luminosa y alegre, en un trabajo noble y continuo por cambiar esa realidad de alguna manera. Señalar a la humanidad por los actos de algunos es lo más fácil, pero la humanidad no es solo maldad, ni solo errores y sufrimiento, sino la esperanza misma, el amor y en este caso, la lucha constante por detener lo que debe detenerse y la búsqueda de libertad para quienes ahora mismo no la poseen.

Por otro lado, independientemente de saber o no saber, y del imaginario de lo que debería ser pero no es, hay una realidad, existen conocimientos especialmente dolorosos, pues volviendo al inicio, el ser humano siendo incapaz siquiera de concebir formar parte de algo tan grande que se desconoce, se encuentra entre lo que aspira y la realidad que mata a sus semejantes, a los que ama, a los vecinos, a sus compañeros, a los habitantes de su continente o del otro lado de la tierra, y que indiscutiblemente podría también acabar con él mismo.

No será la realidad siempre como se desea, o mejor dicho, como una persona lo desea, sino que pasan cosas provocadas por otros, pues a esos otros sí que les conviene que aquellos acontecimientos se den, y para muestra, un delito complejo, considerado el tercero más lucrativo del mundo (demasiado para ser tan impopular), y que además está en alza. Una manera de denominar la esclavitud en nuestros tiempos, la trata de personas.

El comercio sexual, trabajo forzoso, extracción ilícita de órganos, adopciones irregulares, matrimonio servil, mendicidad con fines delictivos, entre otros. La trata de personas, una situación invisible, capaz de insensibilizar a cualquiera, pues se sabe que está ahí, se le habrá escuchado nombrar alguna vez, pero no es fácil distinguirla y además no existe un verdadero esfuerzo, pues socialmente se le prefiere dar un perfil bajo.

¿Escuchaste alguna vez lo importante de vivir el día a día y ser feliz por uno?, pues ajá, hay millones que sufren y sufrirán bajo el sometimiento de las distintas formas de trata de personas, pero es una realidad que se puede aislar fácilmente para concentrarse en uno mismo. Menospreciada, ignorada pero peligrosa y al acecho de cada uno de nosotros.

Para llevar a cabo la captación de personas para sus distintos fines, se recurre a una amenaza, el uso de la fuerza y otras formas de coacción, como lo son el rapto, engaño, fraude, y en general, el abuso de poder.  El tratante actúa en situaciones de debilidad.

La trata de personas es una manera de esclavitud moderna, que se da en todo el mundo y que engloba distintos tipos de violencia, medios, actos y que se realiza también por fines diferentes. Puede iniciar con el rapto, el secuestro, o la sustracción del lugar en que una persona vive, transita o realiza sus estudios, así como las falsas oportunidades con fines distintos a los prometidos; un tratante ve lo que un ser humano en su expresión más natural aspira, y se vale de eso para conseguir su objetivo, es decir, algo consistente en la trata es realizar el abuso mediante la vulnerabilidad.

Para hacerle frente es necesario realizar un trabajo conjunto, pues si bien es importante que se intensifiquen los esfuerzos en las investigaciones para que sean exhaustivas y constantes hasta que se logren enjuiciar, que se ejecute de manera transparente en los casos de supuesta complicidad de funcionarios del gobierno e instituciones que sean participantes activas en los procesos, aumentar la capacitación de la policía, los fiscales y demás funcionarios, también hay tareas que nos corresponden a nosotros, los civiles, los habitantes de cada espacio que se desea libre de cualquier forma de explotación, sometimiento y violencia a la persona.

El poder puede hacer grandes cosas buenas, y grandes cosas malas. Imagina que las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley deciden aliarse con el crimen organizado, y las instituciones encargadas de velar por el bienestar de los ciudadanos y las naciones no están en capacidad de cumplir sus funciones por distintos motivos, o simplemente resultan ser sobornables, ¿Cómo se interrumpe el éxito de negocios ilícitos como la trata de seres humanos?, es por esta razón, que yo no creo ciegamente en el discurso de las más grandes organizaciones, ni en las verdades absolutas, ni me fío en logos o figuras. A la larga pienso que muchos simplemente están en busca de sus propios beneficios, lejos de los fines colectivos que benefician a los otros, pero lo que sí creo es que en todo espacio, incluso en el más corrompido, hay seres humanos buenos, luchando por causas buenas, y siendo extraordinarios en el respeto a la dignidad humana. Tanto ellos, como los sobrevivientes a abusos, cuentan lo que pasa, narran la evidencia de tantas formas, que al final se siente como una versión legitimada, como la realidad de otros pero que todos estamos propensos de alguna manera, en lo que no existe un discurso meditado, y se evidencia de paso que no disminuye, que es una constante, pero casi no lo escuchamos en el diario, porque son problemas de otros, porque no hay que llamar lo malo, porque estamos cubiertos.

Le puede pasar a cualquiera, nos puede suceder a nosotros. Si bien no tiene un verdadero sentido el mantenerse preocupado, pues además se pierde así el enfoque que podría llevar a la solución, tampoco ignorar debería ser una opción. Ese pensamiento de querer vivir tranquilos, como si nada de esto realmente estuviese pasando simplemente anula la situación de violencia y abuso que viven millones en el mundo.

La trata de personas nunca es un delito en sí mismo, sino que es un delito compuesto por otros delitos. Es además un sobrevivir a lo imposible. Millones vivirán bajo el dominio de otros toda su vida, pero cerramos los ojos.

Según la Organización de las Naciones Unidas, la trata de personas es una práctica cada vez más frecuente entre los grupos armados en zonas de conflicto, sin embargo, independientemente de estos (zonas africanas y asiáticas), el peligro está en cada zona de Latinoamérica y el Caribe también, inclusive algunos países son “epicentros” para categorías específicas; según se baje la guardia en distintas áreas de un estado, será más sencillo proceder, y es entonces cuando quienes cometen el delito ven la oportunidad, y no dudan en sacar provecho.

La trata de personas en sus distintos tipos da a los tratantes beneficios, como por ejemplo el representar un medio fácil para financiarse, el sometimiento de personas a trabajos forzados o su venta para servir en tareas diversas, y para atraer reclutas bajo la premisa de poner mujeres y hombres a su disposición para fines sexuales.

Tenemos que en Centroamérica y el Caribe, el único país con este tema dentro de su protocolo es República Dominicana, y se estima que, en el mismo, alrededor de 25.000 niñas y jóvenes adultas son prostituidas y traficadas internamente cada año.  Por otro lado, en México del año 2017 al 2018 se duplicó la cantidad de víctimas por trata, y se considera que la explotación sexual es su segundo negocio más lucrativo, esta información según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social. Por su parte, países como Brasil, Colombia y Costa Rica son una enorme puerta para el tráfico de órganos.

La trata de personas afecta en mayor medida a quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad múltiple, pero eso no exime al resto, pues se puede negociar contra su voluntad a personas de toda posición social, estatus económico, y de todas las regiones del mundo, así como cada país y región puede hacer parte como sitio de origen, tránsito o destino. En los países en vías de desarrollo y también en segmentos vulnerables de la población de los países desarrollados, se embauca personas bajo el anhelo de una vida mejor.

Las víctimas reciben a menudo documentos de viaje falsos, se les crea expectativas altas, las supuestas empresas, contactos o empleadores no poseen registros, ni números concretos. No está cuantificado el alcance de las mismas, como si no existieran, y es que en efecto, no existen.

Ojalá un día se nos agote la paciencia, tomemos acción, y de salir a la calle que sea con un argumento, que actuemos con coherencia para no ser parte de forma indirecta de quienes financian y por lo tanto permiten y promueven este tipo de delitos, con actitud embajadora y comunicativa, y que mientras tanto, en lo que no se ejecute un cambio de paradigmas, y pasemos todos a visibilizar que es una realidad, se hable en todo espacio como un riesgo que está latente y que golpea a millones en el mundo, y entonces deje de ser invisible y sea tomado como una verdad, naturalmente la falta de todo tipo de ética que inhiba al ser humano sus derechos mínimos, que le explote, y que nos haga volvernos a ellos sin las manos vacías de respuestas a la justicia o soluciones, seguirá sin ser de fácil comprensión, pues es ajeno a la humanidad misma.

Fuentes y mis más sinceras recomendaciones de lectura:

Informe de Trata de Personas del Departamento de Estado, Embajada de Estados Unidos en Costa Rica.

Understanding Human Trafficking, Corruption, and the Optics of Misconduct in the Public, Private, and NGO Sectors, por Luz Estella Nagle.

Organización de las Naciones Unidas sobre la Trata de Personas: https://www.un.org/ruleoflaw/es/thematic-areas/transnational threats/trafficking-in-persons.