Por poco dejo pasar las diminutas felicidades

Ya antes he escrito sobre las pequeñas felicidades, hoy lo hago ya que los cambios son incómodos y el futuro es incierto. Así como felicidades, también hay verdades incómodas. Querer mucho no es ni vecino de querer intensamente, y son escasos los vínculos de permanencia voluntaria. Podría escribir también de las cosas que pasan con el tiempo.

Con la felicidad yo no me pongo exquisita, pero hay cosas que sí sé, como que no es la misma belleza para todos, ni la misma felicidad para todos.

Diminuta felicidad y belleza es por ejemplo, cuando pienso que tú ríes, quizás para ti es el mar, tu nuevo hogar, sable, florete, y espada. No lo sé, de los otros no conozco mucho, solo que estamos vivos y con posibilidades ilimitadas de agradables momentos. Pido los míos en silenciosas cafeterías. 

Si no está en tu plan tener una vida muy especial, está bien encontrar la felicidad en los sencillos momentos; me doy prisa en trabajar para salir a vivir, si no se atrasan mis tareas, me hago un favor. 

Mi día depende de mí. El sol a veces se alarga, y el aire de la noche es maravilloso; me gusta hacer café con el corazón tranquilo es garantía de que estará rico.

Hay veces que necesito estar sola. No es una felicidad diminuta.

¿Cuál es tu felicidad después del trabajo? Toma tiempo para no hacer nada. 

Los días de lluvia me apetece recordar, he amado y he sido amada. Esa es felicidad grande. Recordar el amor me calma, siempre hay más de aquello. Pensar el amor alivia mi estrés. 

Un tiempo de comer en armonía es pura felicidad. 

El sonido de la lluvia tapa el sonido de la música. Me gustan las mañanas de lluvia, pero más las noches, ¿Será por estar en una cálida casa, verdad? No existe una felicidad regalada, pero las noches de lluvia son una excepción. 

Es cierto que la felicidad comienza desde unos sitios insospechados, desde la flor, la mariposa, unas manos morenitas, una risa, un favor. La felicidad en el amor que se recibe, en los correos electrónicos del viejo amor, en los buenos días de los nuevos amores, que rico ese momento en que la felicidad vino y se queda por unos minutos o unas cuantas horas.

Los buenos vínculos hacen que ambas partes maduren, y con suerte, en apenas poco tiempo se puede vivir cantidad de felicidades pequeñas. Por suerte son pequeñas, y no necesitan años.

Cada persona tiene una comida que la consuela, ¿Hay alguna comida que sea un descanso para ti?

Lo cotidiano es cómodo pero no siempre divertido. Me gusta a veces trabajar afuera en vez del escritorio, para regalarme una experiencia. 

Mi felicidad se esconde en diferentes esquinas, y yo la encuentro, como si jugamos al escondite.  

2 opiniones en “Por poco dejo pasar las diminutas felicidades”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *