¿Cuánto para ser feliz?

En algún momento me pregunté sobre mi futuro, sobre mañana, ¿Qué quiero hacer cada lunes temprano, qué quiero hacer cada domingo por la tarde?

La respuesta no fue fácil, pero yo hice lo mejor que podía. Estudié una carrera, obtuve un empleo, entendí que me gustan más las flores y la calma, las ventanas y los animales, que lo brillante, la altura, lo caro y el poder.

Poco a poco, me he adentrado a buscar un remedio para todo lo que aún no se concreta.

Ayer analizaba el monto que quisiera por mes para mi vida, y es que no existe un monto. Mis mayores anhelos, no requieren grandes sumas ni  grandes lugares, sino el poder mantener la esperanza en el trabajo duro.

Jamás logro algo en lo que no creo, y estoy convencida, de que en general, solamente resultan las cosas si existe alguien de fondo procurándolas. Alguien escribiendo sobre ellas, alguien respirando por ellas, alguien entablando súplicas por ellas.

Con respecto a la vida, que puede ser tan dura, miro para atrás aunque no sea lo mejor, y me encuentro con que he estado siendo paciente los últimos años; de forma amorosa, espero fielmente, como la esposa de un marino. Me esfuerzo al saber que hay una mínima posibilidad de que suceda.

Mi problema no es comunicarme, sino ser. Me desvelo por las noches, interpretando un personaje que inventé para un mundo que no era el mío.

Las personas de mi tipo, mejoramos con la edad. Antes seguro quería que los amigos de mis amigos piensen que tengo un hermoso cabello, pero ahora no, todo ha cambiado, y en su lugar, no quiero que nadie que no me ame, esté mirando de forma crítica hacia mi. No me importa si piensan que soy estúpida y fea, o si por el contrario, desean que me convierta en ello, pues yo considero que en general, los otros son mejor a la distancia que de cerca, pero eso muy predecible, pues la esposa de un marino no hace más que aguardar, aguardar por una sola persona, una persona que cada minuto podría estar siendo bombardeada, podría morir, podría rendirse, o podría encontrar otro hogar de camino al hogar.

La espera hoy en día es un chiste, pero la frivolidad es seria.

友達を祝福する

Conocí a Kayo Okubo hace muchos años, yo estaba saliendo de mi clase de ballet, conversamos sobre la castidad, la amistad, la vida, el amor, y entonces, en realidad fue fácil construir un vínculo.

Me invitó a una clase de Origami, fui, y florecí. A la fecha, conservo cada detalle de su parte en una cajita de hojalata. Kayo es una madre espiritual para mí; una mujer buena, noble, de corazón puro y aspiraciones a construir del mundo, una familia.

La Embajada para la Paz me dejó muchísimo, agradezco siempre por cada corazón que palpita junto con el mío. Bendecí a tus amigos, y todo lo que amás; la felicidad vuelve cuando regresás a lo que sos.

Me gustan los cuentos del momento en que el amor en todas sus formas nos golpea la nariz, y nos hace un conflicto. Yo por ejemplo, veía todo irse, los meses seguir, el techo tan alto, y las cosas ser pintadas siempre igual, ¡Nada poderosa era!, pero luego, yo vi el mundo con él, amé, y pasó a ser importante remar los caminos en dulce de leche para llegar a tiempo, y ahora entendía todo.

El desarrollo del mundo nace de cada persona, y lo que mejor le sale a cada quién, es darlo todo por el amor, salirse a la calle, cruzar la línea final. El amor estaba ahí, y yo estaba a la altura; se viene el amor, y a su lado, el éxito y las canciones.

Hay relaciones que nos conducen explícita e irremediablemente a sentir, no necesariamente al bien, pero sí que a sentir.

Representan, en el mejor de los casos, el cuidado, el sentimiento, y la verdad, pero no siempre, pues en otras oportunidades, se disminuye el tamaño de esto que llamamos tierra, y las posibilidades de alcanzar la plenitud; de una u otra manera, estaría bien que desapareciera el resto, pues con un único latido, ya basta.

De cualquier modo, estos vínculos no requieren demasiado, y basta que se experimente una sola vez para entender que esta es una verdad.

No he sido yo quién se da de baja todas las veces, muchas ese es su papel, pero eso no importa, sino que es más valioso que siempre nos recogemos, que no nos dejamos, que volvemos al camino aunque esté tan complicado, a juntarnos.

En 10 años seguramente estaré asegurando que cambio toda esta familia, por un segundo, con.

El precio de estas ganas de verte

Un agujero espiritual del tamaño de la catedral, dirían.

Me salen carísimas, te digo.

Quisiera escribir sobre lo importante de ser adultos que sepan amar, pero estaría contando sobre mis deficiencias, pues demasiadas veces me aterra el estar amando mal, amando sin amar, la posesión, el miedo al fracaso, fallar, que me fallen.

Los adultos que saben amar, logran algo maravilloso en ellos, se aseguran la vida eterna, están seguros. Les pueden cortar el rostro 2 veces al año, o a la semana, pero se mantienen bajo la luz, y siguen su camino.

Un adulto que no ama, no se puede levantar.

Finalmente es como que a las cosas hay que ponerles un poco de ingenio y picardía para que se vendan, para sentir que pasaron, para referirnos a lo que no da como si diera para muchísimo, como un amor. Muchos días que pudiesen ser ordinarios, al final resultan un tema muy dramático gracias a eso, y así es.

Yo por ejemplo, ahora mismo quiero un florero muy grande, lleno de rosas y claveles. Puede este contrastar con las paredes de casa, que son casi todas blancas. No hay mucho, no es un gran asunto ni nada, pero si le apelo al sentimiento, seguro que muchos me secundan en pasar de quererlo, a necesitarlo.

He estado pensando si al devolver la última chaqueta, uno debería ponerle algún papelito en el bolsillo, ya saben, por el tiempo, los días, los años, las noches, las madrugadas. Luego concluyo en que muchas veces la imaginación sí que da para cualquier cosa, y que mejor con este me hago un dibujo de lo que queda entre el lunes y el martes.

A la larga, puede que lo mejor sea hacerlo simple, y de ahí, el futuro.

Simpaticé con muchas cosas en la vida y he ido cambiando mucho; miro al pasado, y es hermoso. Antes de esto, nacieron muchas otras cosas, cosas que también pudieron ser grandes únicamente por recibir atención. Las experimenté, y ya fueron. Dependemos mucho de lo que crece, se viene, nace, de ahora en adelante.