Un texto de dramaturgia

Entre momentos de extremo cansancio, el intento de producir algo de dinero extra (ya luego escribiré sobre esto), las fiestas ausentes, y el amanecer en un lugar increíble, a las 3 p.m. el CFO me trae un dulce al escritorio, y la luz me da en toda la cara, pego un corazón tras la cortina para mantener esperanzas, respiro e intento rendirme ante la idea de que mañana todo estará bien; es que hoy me estoy cuestionando la cantidad de personas que se sienten ahora, ya mismo, del modo en que yo, tantas veces.

Esto no es una queja, ni una confesión, un desahogo ni un llanto. Muchos, seguro que serán muchos, los que ahora están perdiendo la cabeza por vanas glorias, el nido vacío, la cantaleta, y la culpa.

Voy a empezar por mi, y que indiscutiblemente muchas historias no me gustan, soy pésima con las despedidas, el adiós, la ruptura, las escondidas; yo  indiscutiblemente no he aprendido a soltar lo que amo y conservar el amor, y mis brazos no han sido los favoritos de mis favoritos, por tanto, me es fácil y natural ser empática con aquel que acude a mi por haber perdido algo. Yo he perdido media tierra, estrella por estrella, pies, un oso, un nu, una tortuga, un perro, un zorro, y una que otra cosita balata; históricamente la media me indica que todos se van, no solo conmigo, sino alrededor, de distintas formas. Algunos días compensan, pero perder puede ser realmente dificultoso.

Piensa en la persona que más te gusta, en el sentido que sea, recuerda su risa, ¡Cómo le crees!, lo que sientes si acaricia tu cabello o te aprieta las manos. Su sudor, su furia, su forma de hacer camino, de ser camino; todas las veces que han disfrutado el momento. Ser día, su olor a sombra clara, esa manera de sentarse a tu lado, la nada, las ocasiones en que han corrido bajo las dudas, como se cosieron, la forma en que salieron de la tormenta; el bien.

Que le arrojaste tu corazón, la piel anestesiada, y aquella cadena que no era forzada y poco a poco se vio tan comprometida.

Ahora, cuestiona que sería de la vida para ti, si la última vez, fue la última vez. Bajar la guardia, lo que dejó de pasar.

Todos los espacios vacíos de ella, la calma y la tempestad sin, triunfos sin, las tardes de comer, la luz, el tiempo, sin.

Es chocante de leer, escuchar; peor estar ahí.

Pasa también, que los cuentos siguen afuera. Cada cosa vuelve a tomar su curso, el recuerdo desde la lectura del amor, el crecimiento, la garra. Te quedaste tú, y aunque en la angustia no pareces ser mucho, eres mejor que todos los libros de autoayuda juntos, y lo único real que se mantiene para este momento.

Estoy dando pasos tan pequeños y suaves ahora, y abriendo bien los ojos al panorama, así, claro.

Un punto de vista sobre el Desarrollo Humano

Mucho se escucha sobre el Desarrollo Humano, los postulantes a cargos públicos proclaman sus ganas de promoverlo, libros y revistas, conversaciones entre los más preparados académicamente, y explicaciones que lo pintan tantas veces como ajeno a la mayoría, como lo que otros en rangos más altos salen a buscar por los demás, y sí, está bien que lo hagan, pero eso no es todo. Desarrollo Humano no se trata solo de números y pobreza en tanto a lo que se tiene para comer o los ingresos que suma un hogar, sino que eres tú, miembro de una familia, que vives en un barrio, habitante de un país; el estudiante, el telefonista, artista, maestro, defensor, gerente, aspirante.

Nosotros, los humanos.

Desarrollo Humano es, también, que tú te levantes cada día y hagas lo mejor que puedas, y que si uno de nosotros camina y se levanta, está dando la mano a los que aún no lo están intentando. El Desarrollo Humano somos nosotros, la búsqueda por la cultura, son nuestras ganas, nuestro emprendimiento, carrera, determinación; lo eres, es lo que aprendes, el instrumento que estás aprendiendo a tocar, tus habilidades matemáticas o aquella empatía con la que sabes tocar lo que sucede a tu alrededor.

Empieza cuando lo creemos, y vemos todo como algo posible, al alcance. La vida lejos, muy lejos de ser un ideal, pero llena de posibilidades, de crecimiento. El sitio en el que tus raíces se hacen fuertes para que te muevas y te toque el sol, está lleno y rebosante de él, y es tuyo, lo puedes reconstruir en cualquier momento y diseñarlo a tu manera, con todas tus fuerzas, todas tus ganas.

Estoy mirando hacia las estrellas

Jamás volverá ese momento, me lo he susurrado muchísimo tratando de aceptarlo realmente. En el parpadeo de un ojo todo se había acabado, te habías ido. Persistentemente anhelé que regresaras, pero el tiempo no miente, no lo hiciste.

Fue la primera vez que viví en el momento, y ahora, así se pare el mundo o la vida siga. Se queda con vos.

Hago otras cosas, y cuido siempre de nuestro recuerdo, siendo leal en las malas, pues a pesar de que no fuimos lo mejor el uno para el otro, y aunque fue algo tan querido, la vida dijo que no, ¿Y quién es uno?

Vienen los días más cortos, las temperaturas más frías y siempre se puede preparar de beber y colocar con gratitud la mano sobre el pecho, el pecho lleno de alma, un alma viva.

No hay mucho que pensar, la vida es como es, se pasa muy rápido, tiene contrastes; puede saber muy rico, o no, estar llena de suspiros, o no.

Uno se cuestiona en algún punto si es un cielo o una persona, estamos viendo para arriba, y luego naciones enteras rechazando inmigrantes.

Yo tenía la mejilla sangrante, arrastrada sobre un piso que no había sido barrido en al menos 24 meses; hace 6 meses parecía haber sido ayer que vi la dicha a los ojos y le podía susurrar: te marchabas.

Si se salta la vida de 6 en 6, solo 6 meses más tarde me descubro ilusionada por la nueva vista que trajo el gato, por la nueva camiseta, por una camino, por la apertura de espacios, por unas cabezas. La imposibilidad no ha sido más que dar largas a asuntos posibles, a la gratitud por el viento que sopla la ventana, el vacío, las hojas que crujen al sentir pisadas, las tristezas que hacen sentir, y a quienes pueden convertirse de pronto en todo, ¡Pero en todo!

Por lo pronto, deseo que pasés frente a una ventana, y encontrés a alguien dispuesto a amarte con todo su corazón, que ellos van por ahí, conversando de las otras mujeres y sus cuerpos perfectos, de revista, pero nosotros no. Y se entiende de forma absoluta que eso no es lo que todos desean, que el calor de un cuerpo solo calza con el otro si se profesan lealtad, y no solamente deseo o frivolidades.

Entre otras cosas, yo me quedo conmigo, elijo ser auténtica, buscar mi bien, y el bien común. Hoy quiero agradecer un año, un año de cambios, de lucha, de ojos con tanques llenos de océanos, ¡Qué hace un año no había nada y hoy, hoy hay de todo!