Fiestas, vacaciones, y el abuso sexual a menores

Un párrafo lamentable

Mientras un adulto decide realizar una ingesta excesiva de alcohol durante las fiestas de navidad, fin de año, o la temporada de vacaciones, sus hijos e hijas, niños o niñas a cargo podrían estar siendo víctimas de abuso sexual, en el mismo sitio, por su propia familia o amigos cercanos.

La realidad debería ser siempre hermosa, pero no lo es 

El abuso sexual infantil es un tema incómodo para todos, para los buenos y para los malos, para los que escudriñan y para los abusadores, y debería ser un tema doloroso al menos para la mayoría también, aunque lamentablemente no lo es.  La indiferencia y la irresponsabilidad son cómplices de millones de abusos a menores durante cada año.

Representa una de las formas más graves de violencia, causa efectos devastadores en la vida de las víctimas, y resulta una grave violación de sus derechos. La violencia sexual hacia los menores de edad es una realidad en cada uno de los países y grupos sociales, y aunque sucede todo el año, sí que los índices demuestran que hay temporadas en las que los abusos aumentan de manera significativa, así como factores que son comunes de encontrar en el ambiente en que se comete.  

Inocente abuso, del alcohol

Seguramente si fueses joven, curioso e inexperto a nadie le importaría demasiado que te pasés de tragos y te gastés todo tu sueldo en cervezas o tequila, al fin y al cabo, es tu cuerpo, son tus riñones, volvés a casa en uber o con chofer designado, con suerte tus padres te limpian la cara cubierta de vómito y tus amigos lo contarán como un chiste en la próxima, ¿Quién no lo hizo alguna vez (o muchas veces)?, pero, si sos un adulto con niños o niñas bajo tu cuido, la respuesta debería ser no.

Existen vínculos estrechos entre el abuso sexual de menores y el consumo de alcohol, sobre todo cuando se realiza de modo nocivo. La ingesta de bebidas alcohólicas  de manera perniciosa causa una afectación directa en las funciones físicas y cognitivas, reduce el autocontrol, incrementa las probabilidades de que una persona actúe de forma violenta. Favorece que el encargado abandone su rol protector, su responsabilidad, y que olvide que es la persona a cargo, posibilitando así que los posibles depredadores actúen.

Si son menores de edad, y vos les estás cuidando, al abuso del alcohol no es una opción. Si te apetece estar en estado de embriaguez, asegurate primero que nadie indefenso depende de vos, y tenga que pagar toda su vida las consecuencias de tu estupidez.

¿En dónde los cuidan mejor?

El incremento de estos índices suelen coincidir con el fin o principio del año lectivo, o con el inicio o el término de las vacaciones. Esta relación con las fiestas y el período vacacional pudiera estar relacionada con la mayor permanencia en el hogar, o por el contrario, el encontrarse en espacios ajenos, y el posible descuido de los adultos encargados por exceso de confianza. Dichos actos por lo general tienen lugar cuando no está presente la madre u otros testigos que representan contención y seguridad para los niños y las niñas.

Los estudios en este caso no exageran

Para el año 2002 la Organización Mundial de la Salud estimó que 150 millones de niñas y 73 millones de niños habían experimentaron relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico, y para el año 2018 la misma expuso que un 18 por ciento de la totalidad de las niñas y un 8 por ciento de la totalidad de los niños sufrió abuso sexual en todo el mundo, permitiendo concluir que para el año 2018 se rompió el récord de casos de violencia sexual infantil, evidenciando que no se ha logrado disminuir la cifra de actos y denuncias anuales aun cuando se podría considerar que se avanza a pasos grandes en la creación y puesta en vigencia de leyes para castigar a pederastas y para la protección de los menores.

Estadísticas de Scielo, UNICEF, Save The Children y otros entes y organizaciones no gubernamentales dedicados a proteger la niñez, evidencian que es mucho más probable que las violaciones y las agresiones sexuales ocurran en el hogar, que el victimario sea una persona conocida, y que el alcohol suele ser un factor en común en la escena.

Quien perpetúa este delito es conocido por la víctima o su familia en un 88% de los casos, y se suele llevar a cabo en un contexto de desigualdad o abuso de poder, ya sea por medio del engaño, el uso de la fuerza, la mentira o la manipulación.

Que no se nos nuble la vista con intereses egoístas si eso nos impide estar pendientes de los niños y las niñas, de nuestros hijos e hijas, y de los hijos e hijas de otros. La niñez no puede protegerse sola, y caminamos por el mismo espacio personas buenas y malas, algunos con grandes intenciones, y otros con unas terribles. Si vos sos un adulto bueno, que te toque la tarea también cuidar de los niños a cargo de adultos malos.

Fuentes: 

Suárez Solá, M. L., & González Delgado, F. J. (2003). Estadísticas y trascendencia de la violencia sexual en menores. Cuadernos de medicina forense, (32), 49-62.
Ruiz, A. S. (2019). Educación sexual integral, maltrato y abuso infanto-adolescente. Pelícano, 5, 056-071.
Losada, A. V., & Jursza, I. R. (2019). Abuso sexual infantil y dinámica familiar. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 22(3), 2803-2828.

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