Ciencia en todo y para todos

Está lloviendo desde la madrugada, y es alentador, aunque para algunos estropee el día y los planes, desde otra perspectiva hace un poco más acogedora la estancia, sobre todo si se prepara una merienda bonita, se ordena la casa, todo en su lugar, los platos blancos con los blancos, los cuchillos viendo para el mismo lado, sacudir el polvo, verificar el crecimiento del pequeño manzano (que no es evidente cabe mencionar), y a pensar.

Pensar en que menos mal se puede gustar de tantas cosas como cosas existen, que es posible ser bueno en muchas de ellas, y las otras quizás solo entenderlas por puro placer, y es que en ese momento de reconocer la ignorancia sobre algo, y pretender conseguir el entendimiento, ya se encuentra la ciencia. Esta, habita en lo más fundamental, lo elemental y lo básico. 

Hay quienes consideran que, para interesarse activamente en la ciencia, plantearse cuestionamientos científicos y ser crítico, es necesario ir a la universidad y aprenderlo, pero no, de hecho, aquello surge en realidad de la capacidad lógica básica de la persona. En general, cualquiera con inquietudes pudiese convertirse por sus propios medios en experto de cualquier tema, y más allá de eso, especialmente hablando de ciencia, puede el ser humano aplicarla a su día a día.

La ciencia no solo existe de forma compleja, sino que se encuentra accesible y detallada incluso en sus hechos más extraordinarios y complejos. El entusiasmo por los descubrimientos científicos se alimenta al descubrir en términos sencillos aquello que podría ser de difícil entender. Desde este sitio hay algunos hechos que debieran promoverse para el beneficio de todos, como que a cualquier persona le puede interesar de forma empírica aprender y profundizar sobre un tema sin importar cual, e incluso llegar a dominarlo con buenas bases.

Existe un mundo natural, físico, cuyo comportamiento es predecible, y resulta inquietante el saber que el ser humano tiene la capacidad de comprenderlo, cada día mejor, cada día más cerca. Aunque sus líneas incluso en la ciencia se muestren borrosas, la verdad existe, y cada mente debería o podría utilizase para buscarla.

Una mujer puede dar a luz varias vidas en un mismo parto, las mariposas fortalecen sus alas para volar al salir del capullo, bajo la tierra miles de especies forman sus hogares, el ser humano construye naves para ir al espacio y hay un verbo cuyo único uso es bajar de ellas y pisar la luna. El planeta tierra se encuentra en un sistema solar que forma parte de una galaxia, una de miles de millones de galaxias. Casi todo es relativo, y todo alrededor de algo y de alguien, es ciencia.

Ha guiado el desarrollo de la humanidad, fue capaz de sacar al planeta Tierra del centro del universo en donde se le ubicaba, y de presentar una realidad en la que quienes le habitan no son tan especiales sino un animal más producto de la evolución. Es un fin en sí mismo.

Durante cientos de miles de años se continúa haciendo ciencia simplemente para saber, por la intriga y las ganas de averiguar su origen y final, y si no, basta con ver alrededor. Los beneficios de la ciencia en la cotidianidad son incontables, y van desde eliminar ideas innecesarias para entender de dónde viene todo, ser un blanco difícil para las mentiras, falsedades, supersticiones, ser críticos, escépticos, hasta protegerse del engaño y el fraude. Quizás no se alcanza libertad absoluta, pero sí más de ella.

La persona tiende a ir tras algo confiable y absoluto, que guíe su vida de ser posible, un respaldo que acompañe sus aciertos y equivocaciones. Esto tiene sentido, pues por si solo sobrevivir ya es complicado, pero destacar lo es aún más. Hacia afuera ser feliz según las imposiciones sociales parece impagable, y una vez pagado, insostenible. Si a lo anterior se le suma lo complejo del sentido de la vida para quienes consideren que existe tal cosa, la situación empeora, pero esperen, que aquello es también relativo, que la felicidad también está en una taza de café en calma y una plática científica.

En aquella búsqueda ha parecido alentador involucrar diversas creencias místicas y espirituales, por ejemplo, los distintos dioses resultaron respuesta por siglos para explicar lo inexplicable en tanto al origen del universo, sin embargo, hoy se sabe que lo más probable es que el mismo surgiese del Big Bang. No así, conforme la ciencia logra explicar cada vez más cosas, se acerca el momento en que aquellas ideas dejan de ser respuestas válidas, es decir, en el pasado, antes de que se entendiera la ciencia, tenía algo de sentido pensar que dios creó el universo planeta por planeta, pero ahora la ciencia proporciona explicaciones más convincentes. Pudiesen algunos estarse sosteniendo de la vara equivocada.

Es necesario entonces preguntarse si es la ciencia realmente confiable, si es absoluta. La respuesta es que no, porque incluso la ciencia no posee aún todas las respuestas. Lo que es un hecho, es que se persiste en lograr entender la teoría de todas las cosas, y unificar de manera coherente las maravillosas fuerzas que gobiernan el universo.   

Volviendo al principio, el ser humano habita un mundo natural, las cosas son como son y de acuerdo a su naturaleza se comportan de formas específicas.  El método científico permite al ser humano recolectar datos hacia el entendimiento objetivo de esta realidad, tal cual es, y a su vez posibilita predecir lo que sucederá dentro del marco de condiciones específicas también.

Todas aquellas cosas que vale la pena conocer, deberían estudiarse científicamente; lo demostrable debería tener la palabra final en todo, sin embargo, es un hecho que no es fácil. Los pasos definidos para el uso correcto del método científico, inmergen a la persona al tema desde las preguntas más fundamentales, hasta el desarrollo de una teoría que, hasta ese momento, no existe, y no es posible saber cuándo se ha alcanzado la verdad absoluta, pues la vida útil del descubrimiento y el conocimiento hoy, es breve, pues avanza constantemente. Lo cierto es que la ciencia ha resultado exitosa por siglos, y que algunos de sus límites constantemente logran subsanarse.

Lo conveniente de abrirse a la ciencia, es todo, y convierte en algo seguro el abrirse a conocimientos, ideas y personas, pues todo lo desconocido deja de ser una verdad inmediata al descubrirse, y pasa a ser objeto de crítica, de duda y de estudio, y entonces quizás sí se convierte en una guía de vida.

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